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A pesar de que Android es un sistema operativo que partió con la idea de desarrollarse en móviles, ha acabado conquistando terrenos muy diferentes, como las tablets, ordenadores, televisiones o, incluso, lavadoras. Si bien hay puntos en los que es exagerada la inclusión de nuestro sistema preferido, no cabe duda de que el hacerlo abarata sumamente los costes de crear casi cualquier producto, ya que su licencia gratuita es una ventaja considerable. Además de que posee un sinfín de aplicaciones, es compatible con gran cantidad de hardware y puede personalizarse al gusto, hasta adentrarse en una de las categorías que más están triunfando últimamente, más allá de smartphones y tablets: los mini ordenadores Android por HDMI. Basta tener una televisión con un conector de este estilo libre, enchufar el stick y, automáticamente, nuestra tele se convierte en una Smart TV. Pero, ¿realmente tiene tantas ventajas? Veamos.

A pesar de que le realizaremos un análisis más en profundidad en un futuro, llevamos algo de tiempo trasteando con uno de estos mini ordenadores en stick HDMI, habiéndolo adquirido a través de un distribuidor de China. Dejando de lado las características puntuales del modelo, que pueden variar entre dispositivos de este tipo, sí que nos encontramos con ventajas e inconvenientes comunes, que vienen preferentemente marcadas por el hecho de que no disponen de una versión Android adaptada a televisiones, como sí que ocurre en el caso de las Google TV. Aunque podremos acceder a nuestra Play Store (por norma general) e instalar aplicaciones a mansalva, algo que no ocurre con el dispositivo desarrollado específicamente para la televisión, encontrándonos con la ventaja principal de un mini ordenador con Android: es muy versátil, teniendo amplias posibilidades para apps y juegos. Además, ya lo hemos dicho: es sumamente económico, encontrándose hasta por menos de 60 euros. Eso sí: no esperéis la calidad o el diseño de un smartphone, porque aquí suelen dejar que desear.

Por norma general, nos encontramos con procesadores de doble núcleo principales con GPU de cuatro, no siendo arquitecturas de procesamiento demasiado eficientes y rozando los 1,5 gHz de velocidad. Con 1 GB de media en lo que atañe a la RAM, nos podemos encontrar los sticks HDMI con memoria interna de 4 GB en adelante, no siendo habitual el que tengan menos. Evidentemente, también suelen venir con zócalo para la ampliación por SD Card, además de conectores USB (normalmente micro, aunque podremos encontrarlos hasta con USB de tamaño normal) y un conector para la corriente, que suele recaer en otro micro USB. Completa el elenco de conexiones la debida WiFi (indispensable) y el Bluetooth, algo que deberemos de tener en cuenta si queremos manejar la interfaz con soltura. Aquí podremos conectar desde un mando por USB hasta ratón y teclado, lo que convierte automáticamente el mini ordenador con Android en uno completo de escritorio, además de centro de juegos, multimedia o rincón para redes sociales. Y todo sin tener nada a la vista, manteniendo el stick HDMI conectado a la televisión por detrás (junto al cable de alimentación, que normalmente puede ponerse en un conector USB libre de la tele).

Como posibilidades, vemos que estos mini ordenadores Android tienen unas cuantas. Pero, ¿realmente cumplen con lo que se promete? Bien, a falta de analizar profundamente la unidad de la que disponemos, no nos hemos encontrado problemas ni arrancando juegos ni aplicaciones, pudiendo descargar casi todas las que tenemos compradas de la Google Play Store. Hemos jugado a Sonic 4 Episode 1, GTA III, temple Run 2, Pocket Monsters… sin ralentizaciones y con el gamepad Bluetooth en aquellos disponibles. Además, hemos reproducido música desde Spotify, escrito documentos con Office Suite y un teclado Bluetooth o hemos tuiteado tranquilamente desde el sofá, todo por menos de 70 euros. Ahora sí: la interfaz hay veces que parpadea al intentar arrancar en modo vertical, hay juegos que sufren alguna ralentización, nos hemos encontrado algún problema gráfico puntual y, como es lógico, el stick HDMI se calienta bastante si jugamos por mucho rato, aunque son problemas típicos que puede dar cualquier otro dispositivo con Android. Y repetimos: podemos convertir cualquier tele con HDMI en una verdadera Smart TV. Y no con unas pocas aplicaciones, sino con casi la Google Play Store al completo a nuestro alcance.

Nosotros os recomendamos que le echéis un vistazo a estos mini ordenadores Android, seguramente les saquéis partido si no disponéis de una televisión inteligente. Incluso aunque sí que tengáis una, con un stick HDMI, un mando, ratón y teclado, tenéis un auténtico ordenador de pantalla grande. Y por un precio ridículo.

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