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Hace unos días comencé a leer varios tweets, como siempre de fuentes distintas, en los que desarrollaban una secuencia de pulgadas correspondientes a la lista de terminales que Samsung ha ido colocando en el mercado con el paso del tiempo y que han tocado un máximo histórico, al menos en su catálogo, con los recientes Samsung Galaxy Mega, que con sus 5,8 y 6,3 pulgadas han empequeñecido al mismísmo Samsung Galaxy Note 2. Y probablemente al futuro Samsung Galaxy Note 3 si finalmente se confirman sus 5,9 pulgadas para septiembre.

Esta variedad de pulgadas no corresponde sino a la estrategia de los surcoreanos de poner en el mercado terminales de forma constante y para todos los gustos. Smartphones que van desde los típicos que regalan en las operadoras con las tarifas mínimas hasta los que hemos de plantearnos si financiar o no por sus elevados precios. Distintos tamaños, distintas potencias, distintos públicos, misma estrategia.

Que Samsung esté alzado a lo más alto de podio de fabricantes de terminales móviles, y con distancia sobre su primer perseguidor, no es más que el resultado de una agresiva campaña de fabricación y popularización de smartphones y tablets apoyada en un gasto de más de 4.000 millones de dólares en publicidad. Habrá quienes piensen que este gasto, que casi cuadruplica al de Apple, es un gasto excesivo, pero es que los surcoreanos lo están rentabilizando. Y bastante bien.

Logotipo de Samsung

Hoy en día resulta complicado imaginar el mercado Android sin Samsung a la cabeza. Tal es así que incluso la marca Galaxy, aquella que da nombre a la gama de los coreanos en el mercado de Android, es más reconocida que el sistema operativo de los terminales que potencia. Se habla mucho de que el principal aliado de Android, refiriéndose a Samsung, es su peor enemigo, y es algo en lo que estoy completamente de acuerdo. Si Samsung decidiese mañana montar Tizen bajo su TouchWiz o Nature UX, en lugar de Android, creo que muy poca gente se daría cuenta. Toda vez que Tizen soporte aplicaciones de Android, claro está.

Todo esto ha ocurrido en un periodo de tiempo relativamente corto, a pesar de la fugacidad del éxito de las empresas de tecnología, al menos la fugacidad a la que nos tienen acostumbrados. A Samsung no le tiembla el pulso, ni mucho menos el honor, a la hora de sacar el talonario y firmar cantidades estratosféricas para que su logotipo aparezca hasta en la misma sopa. Es lo que se conoce como marketing masivo, y Samsung puede atestiguar que le funciona a la perfección. Lejos de seleccionar los sitios en los que aparecer para maximizar los resultados en función de los impactos de publicidad, Samsung arrasa con todo lo que ve como también lo hace en la fabricación de sus terminales.

Fijaos si le funciona bien la estrategia que hasta un “silencioso” como era HTC ha decidido dar un vuelco a su estrategia de marketing y empezar a seguir los pasos de su principal competidor, el que marca el ritmo en la carrera por la dominación del mercado de los smartphones.

Presentación del Samsung Galaxy S4

En ocasiones hablo con colegas que me dicen cosas sorprendentes como “yo pienso que en Samsung tiran al aire papeles con especificaciones y montan móviles con las que caen boca arriba”. Son cosas sorprendentes porque lo que debería ser algo extraño se ha convertido en norma. Nadie duda de que las presentaciones de terminales de Samsung se suceden casi cada semana y que los terminales se parecen mucho entre sí. Renuevan el Samsung Galaxy S2 con la coletilla de “Plus” y a los dos meses fabrican uno casi idéntico para que compitan entre sí, y así con todo.

Con esta estrategia consiguen que sólo se hable de Samsung. Que incluso quienes en ocasiones nos mofamos de su estrategia de “fabricación indiscriminada” no dejemos de recomendar sus dispositivos. Y consiguen lo fundamental, que en cada tienda haya un terminal Samsung a la medida de cualquier cliente que cruce la puerta en busca de renovar su dispositivo.

La gama SX, con el último Samsung Galaxy S4 a la cabeza, no hace otra cosa que abrir mercado y crear marca. El terminal se mete por los ojos y los clientes quieren “un Galaxy de esos”, sin importar nada más. Somos pocos los que apreciamos realmente el tener en la mano un terminal de primera línea. Para el público en general, más conformista, disponer de un dispositivo de dos núcleos satisface el 99% de sus expectativas en lo que a tener un móvil se refiere, y Samsung sabe eso mejor que ningún otro fabricante.

Samsung Galaxy Mega 63

Desde las 3,2 pulgadas hasta las 6,3 pulgadas de esa famosa lista que circula por las redes sociales hay muchos huecos por rellenar, y estoy convencido de que Samsung acabará por completarlas. No debemos olvidar que cuantos más smartphones fabriquen más barato le resulta hacerlos. Que cuantas más especificaciones compartidas existan más sencillo le será seguir con su estrategia. Y mientras Samsung siga a la cabeza podrá permitirse hacer cualquier cosa que se proponga.

La línea entre smartphones, phablets y tablets es cada vez más difusa. Tanto que hay fabricantes que lanzan phablets en 5 pulgadas, tamaño que se supone es prioridad de los smartphones, y que hay tablets en 6 pulgadas. ¿Dónde está el límite? Tal vez el límite esté, precisamente, en acabar con esos límites. No olvidemos que gracias a Samsung ahora también podemos realizar llamadas con un dispositivo de 8 pulgadas como el Samsung Galaxy Note 8.

A estas alturas sólo restará que un buen día decida fabricar smartphones a medida, y quizá para ese momento ya no falte demasiado tiempo. Sólo haría falta que a algún ejecutivo de la compañía coreana se le ocurra proponerlo para que en el fabricante saquen de nuevo la chequera y se lancen en una nueva aventura. Y ojo, que hasta el momento les funciona todo lo que intentan.

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