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Pese a que en un editorial anterior ya hablamos sobre el futuro de las consolas con Android, merece la pena que nos detengamos una semana más en ellas. Concretamente hablaremos de OUYA y su controvertida decisión, salvo que finalmente decidan dar marcha atrás, de renovar el hardware de forma anual. Decisión que creemos equivocada en muchos aspectos ya que disminuirá las posibilidades de que la consola llegue realmente a triunfar, sumando las decisiones internas erróneas a la dificultad inherente al propio mercado, decisiones que ahora analizaremos más al detalle.

En primer lugar, comentemos un poco las principales razones del triunfo de una consola tradicional e iremos estableciendo paralelismo con lo que se encontrará OUYA desde su lanzamiento.

La clave son los títulos

Si hay algo en lo que todos coincidimos es que el éxito de una consola depende en gran medida de los desarrolladores que sea capaz de atraer en torno a su hardware. Lo que diferencia a una videoconsola de otra son los juegos, los títulos, y éstos determinan la vida de la misma así como sus ventas, su rentabilidad e incluso futuros desarrollos del fabricante.

Assassin's Creed III

Los títulos multiplataforma, como la saga Assassin’s Creed, la saga de Call of Duty y otros juegos del mismo estilo, no hacen a una consola ni potencian las ventas de uno u otro modelo. Para jugarlos podemos acudir a cualquier consola del mercado y sus ventas sólo rentan a los propios desarrolladores del título en cuestión. Las franquicias, esas sí que decantan la balanza en uno u otro sentido. God of War, Uncharted, títulos que hacen grande a Playstation ya que para jugarlos hay que pasar obligatoriamente por la caja de Sony, ya sea a través de la PlayStation 3, de la PlayStation Vita o de la cada vez más denostada PSP. En el caso de Microsoft encontramos los Gears of War, la también saga Halo y otros títulos que esperan sucesión como Alan Wake. En Nintendo encontramos los Mario, Zelda y demás.

Y luego está Android. Multitud de juegos casual con algunas entradas de títulos serios, cada vez más y esto es de agradecer, pero que pueden jugarse en prácticamente cualquier dispositivo, móvil o fijo como las consolas Android. ¿Nos compraríamos una OUYA para únicamente jugar? ¿Para jugar a qué juegos? Las grandes desarrolladoras están aún lejos de querer entrar en un mercado con hardwares demasiado cambiantes como para realizar grandes inversiones.

Hardware inamovible frente a fragmentación

Otra cosa en la que estamos de acuerdo. Se lanza Playstation 3, se lanza Xbox 360, y los desarrolladores tienen la seguridad de pisar terreno sólido, terreno duradero. 6 años, quizá algo menos, de la consola abriéndose camino y asentándose como un estándar en la industria de los videojuegos sumados a otros 4 ó 5 años a la sombra de su sucesora pero aún produciendo pingües beneficios gracias a los márgenes del contenido digital frente a la venta física de videoconsolas. Esas son bases para que las desarrolladoras inviertan en juegos que tardan dos o tres años en lanzar al mercado. La seguridad es importante en estos aspectos. Pero, ¿qué ofrece OUYA?

Ouya frente a PS3 y Xbox 360

Mezclando un poco ambos puntos, en el caso de que consiga atraer a grandes desarrolladores, ¿sobre qué trabajarán? ¿Sobre potencias de consola futuras pensando en qué hardware montará OUYA el próximo año o el siguiente?

En muchas ocasiones se ha hablado de la problemática de la fragmentación en Android a causa de sus versiones de software, pero ahora OUYA planteará un nuevo problema difícil de solventar: la fragmentación del hardware y múltiples configuraciones conviviendo con los, supuestamente, mismos juegos. Si se cumple lo comentado por la compañía, tendremos en 2014 una consola con más potencia que el modelo de 2013, y en 2015 una más potente, y en 2016. ¿Qué harán los desarrolladores? OUYA provocará, quizá sin darse cuenta, que los juegos se centren en los hardwares más potentes para poder aprovechar al máximo las bendiciones de la consola pero, ¿y los modelos anteriores? Fragmentación también en títulos.

Si algo nos han enseñado las consolas tradicionales es que un juego desarrollado en 2012 funciona a la perfección sobre una consola fabricada en 2007, en 2008. Con OUYA no ocurrirá esto. Si los desarrolladores quieren poner un poco de orden y ofrecer soluciones de su parte, desarrollarán juegos que funcionen en hardwares más antiguos y en ese caso perdería sentido el comprar una consola nueva más potente.

OUYA, crónica de una muerte anunciada

Ouya Logo

Si el mercado de las consolas no estaba ya suficientemente saturado ahora llega un nuevo modelo en cuyo concepto mismo lleva la semilla de su destrucción. Sony con su Playstation, Microsoft con su Xbox, Nintendo con su WiiU… y por el camino Vitas, 3DSs, iPads, tablets Android, smartphones cada vez más potentes. Todo en contra para que OUYA consiga pasar más allá de la excitación inicial.

Muchos picarán o, probablemente, picaremos. Probar no cuesta mucho pero, ¿renovaremos el hardware? ¿Cuántos iremos más allá de la primera compra? Un modelo que era bastante atractivo en su concepción se ha ido enfriando hasta el punto de comenzar a dejar de ser interesante para usuarios. Y si para los usuarios ya es así, ¿llegarán los juegos? Consolas más importantes están teniendo problemas, pudiendo verlo en la misma Playstation Vita, con la falta de títulos e interés de la industria.

¿Qué hace pensar que con OUYA no ocurrirá igual? Y eso que Sony no me obliga a comprar una PS Vita cada año. Sería lo último.

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