UMI

Con la crisis parece que todos los colectivos se esfuercen como nunca en ganar clientes, siendo algo que se nota especialmente en las operadoras móviles. ¿Cuántos de vosotros no habéis recibido las inoportunas “llamadas ocultas” donde os tientan para cambiaros de compañía telefónica u os ofrecen un mejor móvil para asegurar el puesto en vuestra operadora actual? Ninguno nos libramos de esto, encontrándonos con la típica llamada oculta a la hora de comer, por la tarde o, incluso, durante la noche, interrumpiéndonos el sueño sólo para ofrecernos una mejor tarifa. Pero, ¿y si también se ofrecieran a ser nuestros amigos? Seguro que más de uno aceptaría sólo por tener a alguien con quien hablar

Relato: Amiga por contrato

Amiga por contrato

—¿Diga?
—¿Don Rubén García?
—Sí soy yo. ¿Quién eres tú?
—Soy Elena y…
—No conozco a ninguna Elena.
—No me conoce, seguro. Le llamo de…
—Y si no te conozco, ¿por qué me llamas?
—A eso voy. Le llamo de Vodafone, por si usted estaba interesado en…
—Lo siento, no me interesa.
—Pero si todavía no me ha escuchado.
—No quiero que me vendas nada, ya tengo lo que necesito.
—¿Tiene usted una oferta de móvil con la que llamar gratis a sus números VIP y disponer de un gigabyte para internet sólo por treinta euros?
—Ya te he dicho que no necesito nada.
—Pues por veinticinco. Y puedo regalarle un móvil.
—Ya tengo uno, me has llamado a él.
—Pues le regalamos un Samsung Galaxy S3 totalmente gratis.
—¿Y para qué quiero yo dos móviles? No tengo amigos a los que llamar, por lo que no necesito más teléfonos.
—Pues con los números VIP podrá llamar gratis a sus mejores amigos.
—¿Tú me escuchas? Ya te he dicho que no tengo amigos.
—Pues a su familia.
—Menos aún, esos no me cogerían la llamada ni aunque la pagase yo.
—Pues Vodafone le regala un gigabyte para navegar por internet, así podrá utilizar el fantástico móvil que le entregamos en cualquier parte, incluso aunque no llame.
—No necesito internet, ya tengo ADSL en casa.
—Pues también podemos hacerle una oferta de ADSL por…
—Mira, Elena, no hace falta que te esfuerces. No vas a venderme nada.
—Pero yo…
—Nada, estoy harto de las llamadas que sólo pretenden venderte algo, odio el puro interés.
—¿Y si quedáramos para tomar algo?
—¿Eh?
—Me has dicho que no tenías amigos. Pues bien, yo puedo ser tu amiga. Es más. Vodafone puede ser tu amigo.
—¿Y para qué quiero ser yo amigo de Vodafone?
—Puedes hablar conmigo como tu asesora personal, tengo muy buena conversación.
—Buena conversación no sé, insistente sí.
—Es que si no vendo algún contrato me quedo en el paro.
—Está dura la cosa.
—Mucho… Entonces, ¿qué me dices? ¿Quedamos para tomar algo y hablamos de la oferta?
—Bueno, va. Pareces muy simpática por teléfono.
—Pues ya verás, en persona gano mucho.
—Y tanto que vas a ganar, un contrato de móvil.
—Y tú un teléfono.
—Espero que también una amiga. Si no, olvídate.
—Claro. ¿Quedamos cerca de tu casa?
—Por mí perfecto. ¿Cómo te voy a reconocer?
—Llevaré una blusa roja, seguro que soy la única vestida de esa manera.
—Quedamos así entonces.
—Lleva una fotocopia del DNI.
—Y tú las ganas de pasarlo bien…

Sin comentarios

Deja una respuesta