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Si algo tienen los móviles de alta gama es que los fabricantes se empeñan en inyectarnos el deseo de compra del último modelo muchos meses antes de su lanzamiento, a base de ir filtrando imágenes, especificaciones y, sobre todo, presentándolo a bombo y platillo. Y no cabe duda de que el Samsung Galaxy S3 ha sido objeto de un buen número de campañas a la vista y escondidas por parte de Samsung, consiguiendo que todos los usuarios de Android obsesionados con lo último acabemos deseándolo y, al final, comprándolo el primer día. Y nuestro relato de este domingo va precisamente de eso, de la “locura” que es el comprar un móvil tan publicitado el día de su lanzamiento. ¿Vosotros también encajáis en alguno de los personajes? ¿Tenéis amigos que se burlan de vuestras obsesiones con los móviles? He de reconocer que yo encajo en ambas…

Comprar un móvil el día de su lanzamiento

La importancia de comprar un móvil el primer día

—¿Al final te compraste el Samsung Galaxy S3?
—Pues sí, fui este martes a pillarlo a una de las pocas tiendas que lo tenían. De hecho, fui uno de los primeros en hacerlo, después de aguantar una cola de tres horas bajo un sol que quemaba.
—Pero… ¿no es un poco exagerado hacer eso por un móvil? Sobre todo el mismo primer día de venta. Seguro que un mes después está en todas partes y, encima, mucho más barato.
—Ya, puede que tengas razón. Pero entonces pierdes la emoción de ser el primero en tener uno de los mejores móviles que existen, poder descubrir todas las funciones antes que los demás, compartirlas con tus amigos y darles envidia de tener lo último…
—¿Y para eso haces una cola de tres horas soltando, encima, más de seiscientos euros?
—Uy, y eso no fue todo… Estuve esperando en la puerta de la tienda desde las cuatro de la tarde y sin que hubiera una sombra bajo la que ponerse sin riesgo a que me quitaran el puesto en la cola. Pillé una insolación, casi me deshidrato, el dolor de espalda de tanto estar de pie por poco me deja en el sitio… Y, para colmo, se empeñaron en abrirme la caja del móvil con la excusa de asegurarse de que estaba bien y me lo llevaba configurado.
—¿Y eso es un problema?
—¿¡Que si es un problema!? Pierdes el placer de quitarle el plástico tú mismo en casa, acariciar la caja, destaparla, oler el aroma a nuevo que desprende el interior, quitarle los plásticos de protección, insertar tu SIM junto con la batería y observar con emoción cómo se enciende por primera vez la pantalla… Pero no, se empeñaron en hacerlo en la tienda. ¡Encima me instalaron aplicaciones que después tuve que borrar!
—Vaya, cuánto trabajo…
—No te rías, que es importante. Que yo sé de sobra cómo funciona un móvil Android para que venga otro a tocarlo.
—Vale vale… Pues venga, enséñame el famoso Samsung Galaxy S3.
—No lo llevo encima.
—¿Qué?
—Que no lo llevo.
—¿Y para eso tanto rollo? ¿Para que después no lo uses?
—Verás… Le hice su pertinente reconfiguración, traspaso de aplicaciones, restauración de datos, calibración de ajustes de autonomía, benchmarks…
—¿Bench…? ¿Qué?
—Ya sabes, pruebas de rendimiento.
—Pues no, no lo sabía. Veo que tu mundo es un caso aparte.
—Que va, todo lo contrario. La mar de normal. Lo habitual cuando uno se compra un móvil de la calidad del Samsung Galaxy S3 es llevarlo al extremo para saber cuánto aguanta en relación con los demás. Sobre todo con el móvil que ya tenías.
—¿Y qué tal?
—Una pasada. Aunque, en cuestión de batería, me duraba incluso menos que el Galaxy S2. Y ya sabes que eso es algo muy importante a la hora de llevar encima un móvil.
—Vamos. Que a mayor calidad menos dura encendido.
—Básicamente. Así que disminuí el brillo de la pantalla, reduje la velocidad de los procesadores, eliminé notificaciones, lo conectaba básicamente por WiFi, congelé medio móvil con Titanium… Y conseguí ganarle tres o cuatro horas más de batería.
—Entonces… ¿Por qué no lo llevas encima? Si te aguanta lo suficiente como para usarlo durante todo un día, yo no me lo pensaba.
—Ni yo. Pero el caso es que abulta demasiado en el bolsillo. Y como es tan nuevo me da miedo desgastarlo o rayarlo, aunque ya le haya puesto una buena funda. Así que decidí llevar encima mi S2 los días laborables sacando de casa el nuevo sólo los fines de semana.
—Pero… hoy es domingo.
—Es que… No me acabo de acostumbrar al Galaxy S3. Y le reduje tanto las prestaciones para que no gastara que era como si llevara encima a su hermano pequeño. Así que, para eso, prefiero sacar al S2.
—Eres un caso, no hay quien te entienda.
—Tú no querrás un Samsung Galaxy S3, ¿verdad?
—Va a ser que no.
—Venga, te hago una rebajilla…

5 comentarios

  1. yo soy de los más inteligentes, cuando pasen 3 meses y en vez de costar 600 euros cueste 400 lo compraré con todos los bugs corriguidos y 200 euros más barato.

    • Todo tiene sus ventajas e inconvenientes, incluso comprarlo el primer día. Más un móvil como este, que dudo mucho que baje 200 euros en 3 meses. Más si tenemos en cuenta la evolución de su hermano el S2…

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