Analizamos la carga rápida en Android. ¿Qué es? ¿Vale la pena?

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Android es el sistema operativo que más novedades tecnológicas ha ido introduciendo en sus terminales, llevando años con complementos como el NFC, los sensores de presión atmosférica, la carga inalámbrica… No es que tengamos que enorgullecernos de adoptar estándares con más facilidad que otros sistemas, pero sí que es cierto que los usuarios tenemos a nuestro alcance un mayor número de opciones. Sobre todo cuando se trata de móviles de alta gama… Y hoy hablaremos de una función que nos parece realmente importante y de la que no se habla demasiado: la carga rápida o Quick Charge. ¿Qué es? ¿Desde cuándo está entre nosotros? ¿Merece la pena apostar por un móvil que disponga de ella? Veamos.

Analizamos la carga rápida en Android. ¿Qué es? ¿Vale la pena?

Hablando simple y llanamente, la carga rápida es justo eso: la recarga de la batería en mucho menos tiempo del habitual. Vale, para eso no se necesita escribir un post, pero ahora entraremos en más detalles. Para que la carga rápida sea efectiva, necesitamos una combinación de circuitería en el teléfono y un transformador homologado que sea capaz de suministrarle la suficiente potencia al terminal dentro del amperaje y voltaje establecidos. Qualcomm ha añadido la función Quick Charge a su familia de Snapdragon 200, 400, 600 y 800, reduciendo los tiempos de carga en un 75 % máximo con la segunda versión de dicho Quick Charge. Puede parecer una exageración (y en la práctica lo es), pero sí que se nota en el día a día, algo que deberíamos valorar por encima de otras porciones de hardware más conocidas.

Analizamos la carga rápida en Android. ¿Qué es? ¿Vale la pena?

La carga rápida suministrada a través del transformador debe ser soportada por el modelo concreto de dispositivo (todos los cargadores funcionan con todos los móviles, siendo el terminal el que ajustará la intensidad de carga a sus capacidades). Así, nos encontramos con unos cuantos smartphones actuales que poseen Quick Charge 2.0 de Qualcomm, permitiendo que le saquemos un mayor rendimiento al teléfono sin que tengamos que estar demasiado tiempo en el enchufe. Como ocurre con estos smartphones de alta gama:

  • Samsung Galaxy Note 4.
  • Samsung Galaxy Note Edge.
  • Motorola Nexus 6.
  • HTC One M8.
  • Sony Xperia Z3.
  • Sony Xperia Z3 Compact.
  • Sony Xperia Z2.

En teoría, todos los dispositivos equipados con un chip de la familia Snapdragon antes mencionada deberían ser compatibles con la carga rápida (Quick Charge 1.0 y 2.0, dependerá de la versión concreta de Snapdragon) siempre y cuando se utilice un cargador compatible con la tecnología. De serie, la mayoría de fabricantes no suelen incluirlos, estando como accesorio extra en el caso de Sony o de HTC. Algo incomprensible debido a la enorme ventaja que supone el disfrutar de Quick Charge 2.0 o no: el tiempo se reduce drásticamente. Algo que hemos comprobado en el Samsung Galaxy Note 4.

Los números hablan por sí mismos. Con una batería de 3220 mAh y el cargador adaptativo de serie (capaz de entregar 1,67 A a 9V o 2 A a 5 V, dependiendo del nivel de carga del teléfono y del modelo que tenga conectado), el Samsung Galaxy Note 4 es capaz de cargarse al 100 % partiendo desde el 20 % en menos de una hora, tardando una media de 4-5 horas en el caso de hacerse la carga mediante el puerto USB de un ordenador. En comparación, y dado que la tenemos fresca, el Sony Xperia Z3 tarda una media de 2 horas en reponerse en la misma medida, teniendo una particularidad: a pesar de que sobre el papel es compatible con la carga rápida, el fabricante tiene desactivada esa opción por defecto. Seguramente haciéndola compatible sólo con sus cargadores, algo que lastra la experiencia del usuario final (Quick Charge 2.0 funciona con cualquier cargador apto para esa tecnología, recordemos).

¿Habéis considerado la carga rápida como un complemento interesante a la hora de optar por un móvil u otro? Nosotros os hacemos una confesión: tras probarla en primera persona, es un absoluto gustazo ver cómo se reduce a más de la mitad el tiempo necesario para la carga con un cargador estándar. Antes de considerar otras especificaciones más accesorias, optad por un dispositivo Qualcomm Snapdragon que posea compatibilidad con Quick Charge 2.0. Notaréis la diferencia.

10 comentarios

  1. Solo unaopregunta, has notado que se caliente más de lo habitual con la carga rápida? Tal vez está tecnología al ser relativamente nueva pueda afectar a la vida útil de las baterías. Yo mi recomendación sería utilizar por las noches un cargador normal, a ser posible el original, y cuando se tenga prisa utilizar un cargador rápido. Tal vez no sea perjudicial, pero hay información por ahí que afirma reducir la vida útil de las baterías.

    • Se calienta más porque la potencia que llega desde el cargador es mayor (hasta 35 W, según el estándar Quick Charge 2.0). No hace falta que lo cargues con otro cargador: simplemente desmarca la casilla de carga rápida y listo (en el Samsung Galaxy Note 4 se encuentra dentro de las opciones de energía). La degradación puede que sí que sea mayor, pero no es algo que deba preocupar: el número de cargas supera la vida normal de un teléfono. Y, dependiendo del modelo, se puede reemplazar la batería.

        • Es normal. Se calienta bastante más que con una carga normal, pero no es preocupante. Ocurre más o menos lo mismo que con la carga inalámbrica por Qi.

  2. Hola! acabo de comprarme el note4 y me dijeron que hiciera una primera carga de 8 horas pero no me di cuenta que lo habia hecho con la carga rapida. No pasa nada si la primera carga lo hice con la rapida? independientemente del tiempo es mejor usar la carga normal o rapida? Gracias!!!

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