Lo primero que quiero hacer en este artículo es matizar el título. Sé que va en contra de todos los manuales de estilo, pero, tras pensarlo mucho, no se me ocurrió otro más adecuado.

Cuando hago referencia a la gente normal, el adjetivo está elegido con mucho cuidado; y es que la normalidad no es más que lo que hace la mayoría, por definición. Así, aunque a muchos de los que escribimos sobre tecnología o leamos sobre ella nos choque, somos los raros, los extraños, los geeks. Ya hablé de eso de forma más personal en otro artículo pero creo que Android es lo suficientemente popular como para centrarnos un poco en él.

En varios apartados os daré mi opinión, ya que no deja esto de ser un editorial, sobre cómo ve Android la gente que no es tan aficionada a los smartphones o a la tecnología en general desde España, aunque es posible que sea extrapolable a más países.

EDITORIAL: Android y la gente normal

El precio de los móviles

El primer aspecto cuando nos compramos un móvil es clave, el precio. Quizá no sea el primero para muchos de nosotros pero para la gente común es algo crucial. La barrera de los 600 euros que muchos vemos lógica en un terminal puntero es algo inasumible para la mayoría de compradores.

La cifra que se suele barajar es de 200 euros, independientemente de si hablamos de un móvil libre o atado a una permanencia en operadora. La diferencia será la potencia del móvil, su calidad o su gama pero el precio psicológico máximo no varía. Así, si alguien compra un Samsung Galaxy Note 3 por operadora es posible que libre se decantara por un BQ Aquaris 5.7 por la similitud de prestaciones, si bien es obvio que no son iguales.

Esa barrera de 200 euros es la que hace que un terminal triunfe en el mercado libre o no, por eso los móviles de BQ, los Moto G o incluso el Nokia Lumia 520 se venden de forma masiva. Y la clave es esta última palabra: masiva.

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Las prestaciones y la estética

Lo más importante una vez restringido el presupuesto son las prestaciones de móvil. Sin embargo esto es algo que a muchos les importa menos que la estética de un terminal.

Para los geeks la potencia y la capacidad es algo que suele ir casi siempre por encima del diseño pero la gente normal valora más el cómo es un móvil por fuera que cuantos procesadores tiene o qué RAM implementa.

Hay dos aspectos que si son clave a diferencia de los anteriormente nombrados. El primero es el tamaño de pantalla, que no su resolución, siendo esta una de las cosas que antes se mira en un smartphone. El segundo aspecto es la resolución de la cámara trasera. En este caso concreto sí que creo que la mayoría de la gente se equivoca al priorizar el tamaño de pantalla frente a la densidad de puntos por pulgada y el número de megapíxeles sobre la calidad de la fotografía.

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La vida útil de un terminal

Una de las cosas clave que diferencia un aficionado a los móviles de una persona que no lo es es el tiempo que tarda en cambiar un terminal. Para los más geeks estar un año entero con un mismo dispositivo es toda una odisea y sin embargo la gente normal suele opinar que 12 meses es muy poco tiempo.

Conozco algún caso en el que se lamentan que su Samsung Galxy Ace sólo haya durado tres años. Se suele mirar a un móvil como el que mira a un lavavajillas o un frigorífico, algo que dura muchos años y que no debería estropearse o dejar de funcionar bien. Y es importante remarcar que normalmente es así salvo porque las baterías no aguantan esa cantidad de tiempo y eso, unido a algunos daños por caídas u otras circunstancias hacen que se cambien con mucha más velocidad que otros dispositivos electrónicos.

La importancia de la marca

La importancia de la marca

Si bien en España la importancia de los móviles chinos cada vez es mayor nuestro país sigue siendo un refugio para las grandes marcas. Es normal escuchar a la gente en un distribuidor de telefonía móvil pedir “un Samsung o un Sony” aunque no sepan en concreto qué es lo que están buscando. Valoran la imagen de esa marca y el servicio de calidad que en teoría les ofrece.

Esto no es algo inasumible para las nuevas marcas que empiezan a tener una cuota aceptable de mercado como la llame mencionada BQ. Sin embargo competir con gigantes de la talla de Samsung en lo que a marketing se refiere es aún muy difícil para su competencia.

Las aplicaciones

Las aplicaciones

La mayoría de personas que tienen un smartphone no usan más de 5 ó 10 aplicaciones de forma convencional. Y la mayoría de ellas suelen ser las que todos imaginamos: Facebook, WhatsApp, el navegador web y Twitter. Y con Twitter no me refiero a un cliente de terceros, sino a la aplicación oficial.

A esto hay que sumar el juego de moda. En su momento fue Angry Birds, más tarde Apalabrados, luego Triviados y ahora es Candy Crush el que se lleva el gato al agua. No hablamos de juegos de grandes productoras o de gráficos asombrosos, sino juegos casuales cuyas descargas se cuentan en decenas de millones. Y que sean gratis, claro.

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El coste de las aplicaciones

Para que una aplicación triunfe de forma masiva, al menos en Android, tiene que ser gratuita. Todos los juegos que hemos mencionado en el apartado anterior lo son aunque algunos de ellos, sino todos, tengan compras dentro de la aplicación. Curiosamente esto último no es algo negativo para la mayoría de las personas que si ven con malos ojos el hecho de tener que pagar por una descarga de forma obligatoria.

Para los más aficionados a la tecnología, los que solemos estar más en contacto con desarrolladores, y que vemos el pago por bienes inmateriales como Netflix o Spotify algo normal, el pagar por apps es algo lógico y loable. Pero somos minoría.

Pagar por el software no es algo que esté en nuestra cultura y aunque la cifra sea ridícula, ya que la mayoría de juegos en Android apenas llega a un euro, es el propio concepto de pagar por algo intangible lo que muchos no aceptan. Sin embargo el pagar 3 ó 4 euros por un café o 7 por una copa no es extraño ya que se tiene asumido que es el coste de esa diversión.

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Conclusión

Como veis parece que hablemos de dos mundos diferentes cuando analizamos a los usuarios de smartphones en esos dos grupos, los más aficionados a los smartphones y su mundo y los que simplemente los ven como una parte más de sus dispositivos electrónicos, no muy diferente de la TV o la radio si suelen usarlas.

¿Cómo veis esto en vuestro entorno?

7 comentarios

  1. Como seguramente te entren a trolear, empiezo contando mi experiencia y entrando en concordancia contigo. Somos los “extraños” allá donde vamos. De hecho, ni suelo decir que trabajo con móviles: al gesto de “¿de qué me estás hablando?” se suceden demasiadas explicaciones. Y es obvio que, como extraños entre los usuarios de teléfonos, valoramos otros puntos de vista. En definitiva, es lo que tiene la especialización. A casi todo el mundo le gusta Star Wars. Pero pocos se saben todas las guerras clon, las revisiones del director o el personaje más minoritario de la saga.
    En fin: son puntos que están ahí, por más que ahora entren muchos a criticar. Lo cierto es que la afición a los móviles crece y, con ella, también su entendimiento. Me voy encontrando con más personas que me preguntan por la RAM o por si el móvil tiene NFC, pero, mayoritariamente, eso no importa. Sólo que, si es Android, sea Samsung o Sony. Lo que tenga después ya es igual. Y, como es obvio, acaban llegando las quejas si el teléfono no cumple con las expectativas; algo que suele ocurrir en el 80 % de las veces.

  2. Pues no puedo estar más de acuerdo con el artículo salvo, quizá, en que tu apreciación de que el presupuesto suele ser de 200 euros es quizá demasiado elevada. Lo reduciría a los 150 euros, o incluso a los 100. Aquí se prefiere un Galaxy Mini a 50 euros en una operadora que un Moto G a 180 euros libre, pese a que la diferencia entre ambos sea abismal.

    Como dice Iván, somos los raros. Usamos muchas aplicaciones y pagamos por ellas, buscamos cambiar de móvil pronto porque esto es una fiebre y siempre queremos lo que acaba de salir. Nos compramos Nexus pese a que nos meten Samsung por los ojos y comprendemos ciertos aspectos de un smartphone que el resto de la gente no comprende, como el hecho de que queramos tener siempre la última versión del sistema operativo mientras que hay un alto porcentaje de público que no sabe ni que su Android se actualiza.

    Me gustaría saber cuánta gente tiene por ahí un Android sin meterle la cuenta de Gmail, que seguro que no tiene, para acceder a la tienda, y lo usa como un móvil normal que hace fotos chulas. Llamar, fotos, galería, y punto. Muchos no tendrán ni whataspp, te lo digo en serio.

  3. La Editorial es muy interesante. Creo que esto ocurre en cualquier otro ámbito, como los expertos en autos o en cine. No obstante, todas las notas técnicas y cesudos análisis que ustedes realizan son muy valoradas por esa población que como bien dicen no es mayoría. Ahora, también creo que generamos tendencias. Esto es por que los usuarios comunes, muchas veces nos consultan si tal o cual móvil es mejor y ahí solemos cambiar el rumbo de alguna compra. De alguna manera, los fabricantes saben que los estamos mirando… tiemblen!!! 🙂
    Saludos

  4. Se agradece este ejercicio de poner los pies en el suelo, aunque sólo sea de vez en cuando. Y es que si el iPhone tiene una cuota de mercado del 5% en España, más o menos, su “cuota de presencia en blogs” suele ser del 300% sobre cualquier otro SO o fabricante. Ya sabemos que una Revista de Coches vende más con un Ferrari en portada que con un Seat León, pero un poco de equilibrio…

    Entrando en el contenido, mi círculo de “gente normal” pone el gasto objetivo para el móvil entre los 150 y 200 euros.

  5. Lo bueno de android es que es para todos: niños, amas de casa , geeks. He visto gente que en su vida a prendido una pc, usar android.
    Sin duda eso hace que aplaste a la competencia, windows 8 es bastante complicado, aun la gente con conocimiento tecnico batalla, e ios si es sencillo, pero caro.
    Android ha acercado la tecnologia a la gente como ningun otro sistema.

    • Estoy contigo. Aunque le ha costado bastante más tiempo acercarla. Sobre todo si lo comparamos con Apple, por poner un ejemplo. Windows Phone siempre ha sido muy sencillo de usar, aunque, al ser tan minoritario, el avance va demasiado lento.

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