Hace unos años, no tantos como podríamos creer, los móviles se controlaban desde un teclado físico. La mayoría de los terminales tenían doce teclas pero algunos apostaron por los teclados completos qwerty, aunque con teclas pequeñas.

Entre estos los que marcaron tendencia fueron las Blackberry, móviles creados por RIM que supusieron un antes y un después en el sector.

Pero en 2007 llegó el iPhone y también Android y pese a que en el sistema de Google hubo dispositivos con teclado físico como el HTC Dream o el Moto Droid la tendencia a eliminar el teclado físico fue algo inevitable.

Pese a todo hay modelos actuales que mantienen esta clásica característica y entre ellos destaca la nueva BlackBerry KEYone que analizamos hoy.

Vídeo análisis Blackberry KEYone

Diseño y construcción: a la vieja usanza

La mayoría de los móviles actuales tienen una estética muy similar. La parte frontal está dominada por la pantalla y aunque algunos tienen el sensor de huellas en esta zona cada vez más lo mueven detrás.

La KEYone destaca especialmente por una parte delantera que comparte la zona entre la pantalla y el teclado querty completo. En medio de ambas partes están los tres botones de control de Android, que no se meten dentro de la zona de pantalla, lo que se agradece por lo reducido de la diagonal.

La zona trasera es de goma lo que hace que no resbale en absoluto al ponerla encima de cualquier superficie. También llama la atención el gran tamaño de la cámara, una cuestión estética pero que imprime carácter al dispositivo.

El perímetro del terminal denota la construcción en aluminio. En la zona inferior tenemos el conector USB Tipo C y en la superior el jack de audio 3.5 mm.

Pero lo llamativo está en los laterales. Junto a los botones de encendido y volumen hay una tecla extra que podemos configurar para que abra cualquier aplicación en cualquier parte de la interfaz.

Resumen de características

Potencia y características: faltan prestaciones

Este modelo se ha planteado como un terminal de gama alta en precio y media en prestaciones, al menos en las características principales.

El procesador elegido es el Snapdragon 625, un chip que se monta en móviles que cuestan entre dos y tres veces menos. La RAM es de 3 GB y la memoria interna de 32 GB. Todas estas opciones se quedan cortas aunque funcionan de la forma esperada.

Hemos probado múltiples propuestas y si bien se ejecutan, tardan un poco en abrir, lo que ya sabemos de este chip.

El sonido es alto y disponemos de chip NFC por si queremos hacer pagos con el móvil, algo que tiene más sentido de lo normal dado que el perfil de usuario de BlackBerry es el de un usuario que esta mucho tiempo en movilidad.

Teclado físico

La prestación estrella de este modelo es el teclado. En la semana que hemos estado con este móvil como terminal único hemos de reconocer que se nos hizo cuesta arriba el acostumbrarnos a escribir de nuevo en algo que no fuera una pantalla táctil.

Es cómodo cuando te acostumbras pero hay que dejar muy claro que esto no es algo para todo el mundo. Tener ocupado parte del frontal con un elemento que no siempre usamos es extraño. A no ser que el teclado sea lo que más usamos en todo momento es poco práctico.

En la barra de espacio tenemos el sensor de huellas, que se integra de manera bastante adecuada en la zona delantera y que funciona perfectamente aunque el tacto sea diferente al que estamos acostumbrados.

Una ventaja de este teclado que es podemos configurar cada una de las letras como acceso directo a una aplicación. Por ejemplo si pulsamos la W podemos hacer que abra WhatsApp aunque solo funciona si estamos en el escritorio, no es como el botón lateral que lanza la aplicación configurada independientemente de donde estemos.

Pantalla: demasiado pequeña

Hacía muchos años que no probábamos un terminal con una pantalla tan pequeña. Las 4.5 pulgadas de la Blackberry se hacen extrañas para muchas tareas, sobre todo las relacionadas con los juegos y los vídeos, aunque lo más extraño es su forma, casi cuadrada.

Pese a eso nos acabamos acostumbrando pero se agradece más usarla en vertical que en horizontal.

La calidad del panel es buena y responde correctamente, sin brillos o reflejos que molesten a la hora de escribir. Además podemos activar acciones como el teclado virtual pero como es lógico, teniendo el físico, lo hemos desactivado.

Cámara: sorprendentemente buena

No esperábamos que una Blackberry nos ofreciera una experiencia fotográfica de primer nivel pero hemos de reconocer que nos equivocamos por completo. La KEYone se aleja de las propuestas de cámaras dobles o desenfoques llamativos pero tiene dos cámaras que funcionan de forma correcta.

La cámara delantera es bastante corriente y simplemente nos permite tomarnos selfies ocasionales.

Sin embargo la cámara trasera tiene un nivel a la altura del precio de este modelo. Tanto de día como de noche la velocidad de disparo es buena y podemos usar el sensor si no queremos tocar la pantalla.

La nitidez de las imágenes, el rango dinámico y el detalle son muy buenos, como se puede ver en la galería y se agradece, mucho, que el HDR esté activado de manera automática.

Autonomía: cumple la jornada

En la primera prueba de batería hemos estado jugando a HearthStone bajo Wifi, usando aplicaciones como Instagram o Telegram y en movilidad haciendo fotos y escuchando podcasts mediante auriculares bluetooth. Hemos llegado a las 5 horas de pantalla con 28 horas totales de autonomía.

En la segunda prueba de batería hemos estado jugando, haciendo fotos, usando aplicaciones de productividad y trabajando con el terminal. Hemos llegado a las 6 horas y media de pantalla con 34 horas totales de autonomía.

En la tercera prueba de batería ha sido similar, con partidas a HearthStone, uso de redes sociales en exteriores y alguna fotografía ocasional. Hemos llegado a las 4 horas y media de pantalla con 30 horas totales de autonomía.

Benchmarks

El procesador de este modelo no es especialmente llamativo y las cifras van en consonancia. Obtenemos 62074 puntos en Antutu, 837 en 3D Mark con Slingshot y 842 y 3720 en Geekbench 4.

Interfaz y apps: una fuerte personalización

RIM sabe que sus Blackberry son herramientas de trabajo y si bien en algún momento fueron el objeto de deseo de los adolescentes eso ya pasó de moda.

La KEYOne tiene apartados de hardware pensados para aumentar la productividad como los accesos directos o el botón especial en el lado derecho, pero es en el software donde vemos más modificaciones.

Son muchas las aplicaciones que hay dentro del móvil que no vemos en un terminal normal, algunas esperables como la app de notas y otras curiosas como Privacy Shade, que nos permite ocultar la pantalla bajo un velo negro como os mostramos en el vídeo.

Por supuesto está la app de Blackberry Messenger si bien lo que más nos ha gustado es el atajo en el borde de la pantalla que abre una sección, el Hub, donde ver directamente los correos, contactos, tareas o el calendario.

Es solo una herramienta de software pero una vez te acostumbras resulta extremadamente práctico.

Los ajustes y el launcher también han sido modificados pero no mucho. No sucede lo mismo con la multitarea, que ha cambiado radicalmente y se muestra en una suerte de mosaico.

Conclusión: tienes que buscarlo

Si BlackBerry hubiera lanzado este modelo con un precio de entre 400 y 450 euros la recomendación solo hubiera dependido de si el teclado físico era algo que nos interesara o no.

El problema es que con un precio de partida de 599 euros recomendarlo se hace complicado ya que el procesador, la RAM y la memoria se quedan cortos.

Es cierto que tanto la batería como la construcción o la experiencia fotográfica están a la altura y el teclado, de ser importante, es un buen añadido. No falla ni en la inclusión de NFC, puerto de auriculares o puerto de carga USB C pero aún así el precio debe bajar.

Sin comentarios

Dejar respuesta