Ésta ha sido una pregunta que me he hecho durante mucho tiempo y a la que habitualmente contestaba con un “Si ya tienes un smartphone con más de cinco pulgadas, acarrear con otra pantalla y, encima, mucho más grande, es una tontería”. Pero no creáis que venía del desconocimiento, que llevo usando tablets en Android desde que nació la primera oficial para el sistema. ¿Alguien recuerda la mítica Motorola Xoom? 10 pulgadas, cuerpo de magnesio, doble cámara, Nvidia Tegra en el procesador, Android Honeycoomb para la versión de sistema operativo… Puro orgasmo geek en su momento y uno de los gadgets que aún guardo con cariño. ¿Por qué acabe abandonándola en un cajón? Porque estrené un Samsung Galaxy Note 2, encontrando en este híbrido al dispositivo capaz de colmar todas las necesidades.

¿Compensa comprarse una tablet teniendo un móvil de pantalla grande?

La moda de las pantallas grandes no es pasajera, por lo que todos nos hemos acostumbrado ya a que casi todos los smartphones con suficiente potencia vengan con unas dimensiones para el panel de más de cinco pulgadas. Excepciones aparte (que las hay, ya sabemos cuáles), los que sufren con que se les caiga el teléfono o aquellos que han agarrado una tendinitis después de tirarse la tarde jugando al Candy Crush lo tienen muy mal con las tendencias actuales. Pero también acaba contagiándose una idea entre todos los que hemos apostado por lo grande: sustituyen al resto de pantallas. ¿Cierto? Para un uso corriente sí; si se requiere una superficie mayor de trabajo quizá no.

Aunque haya expuesto las premisas con las que introducir el tema “pantallas grandes de móvil VS tablets”, hay un buen montón de matices personales que han hecho que se inclinase mi opinión hacia el lado más tolerante de los dos dispositivos. No voy a decir que el Samsung Galaxy Note 4 que llevo de móvil personal no sirva para casi todo el uso que hago del smartphone, pero he encontrado muy positivo el hecho de poderme trasladar en movimiento a una pantalla más grande disfrutando así de una autonomía generalmente mayor sólo para los momentos en los que lo necesito. Sí, no desesperéis, que lo explico.

¿Compensa comprarse una tablet teniendo un móvil de pantalla grande?

Normalmente soy de los que llevan dos móviles encima. No sé por qué, pero, al tener dos líneas (cosas de aprovechar las ofertas de ADSL), también he acarreado siempre con dos teléfonos. Principalmente de review, he alternado mi uso entre uno y otro aprovechando así las posibilidades de desdoblar el trabajo doblando también el tiempo que puedo estar fuera del enchufe sin perder la conexión. Obsesiones aparte, el disponer de una tablet más o menos cómoda ha conseguido que escriba mejor en transporte público, teniendo el móvil para escuchar música o hacer llamadas usándolo el resto de las veces en las que no me mantengo sentado por un espacio de tiempo. ¿Abrir un ordenador en el tren? Se puede, pero tiene sus riesgos; de ahí que una tablet permita una mayor libertad que un teléfono ahorrando espacio y peso.

¿Compensa comprarse una tablet teniendo un móvil de pantalla grande?

¿Son éstas excusas para comprarse una tablet? No: sigo pensando que este tipo de dispositivos son opcionales; sobre todo si ya se tiene uno con unas dimensiones generosas. Hablando claro, un phablet te permite hacer casi cualquier cosa, cumpliendo de sobra en la tarea de sustituir a tablets e, incluso, a ordenadores. Pero no puedo obviar la sensación de sentirme más cubierto, sabiendo que podré escribir un tweet o responder un correo incluso aunque se me acabe la batería del móvil. Y aquí justamente he redescubierto otro de los aspectos positivos de una tablet: estando permanentemente conectada (el 4G es recomendable siempre que esta versión no dispare su precio), puedo cambiar de soporte usando el mismo documento, escribir en el móvil y seguir en la tablet, me permite disponer de una pantalla mayor en la que escribir más cómodamente o, por ejemplo, compartir mis apps y juegos preferidos para utilizarlos en el sofá mientras el móvil carga. Nada nuevo bajo el sol, pero un cambio de pensamiento para alguien que defendía el uso del phablet como dispositivo único.

¿Compensa comprarse una tablet teniendo un móvil de pantalla grande?

8 pulgadas, éste ha sido el tamaño con el que me he vuelto a enamorar del uso dual. Sigue siendo lo suficientemente manejable, se puede transportar bien y casa a la perfección con las 5,5 pulgadas del Samsung Galaxy Note 4. El uso combinado para el trabajo ha resultado ser muy positivo, manteniendo el mismo buen nivel para el entretenimiento (bastante más de hecho, podéis leerlo aquí). Así que he decidido cambiar el chip y decir que no, una pantalla de móvil grande no sustituye a una tablet. Aunque he de reconocer una cosa: seguramente tampoco la echéis de menos.




Me gusta escribir casi tanto como respirar (incluso más). Puedo hablar de cualquier tema, pero lo que más me apasiona es la tecnología móvil. Con teléfono casi desde la cuna. Y con smartphone desde que existen.

2 comentarios

  1. Pues depende de qué móvil. En mi caso tengo casi la misma situación que tú, con el móvil algo más pequeño. Con la combinación de 5,5 pulgadas del LG G3 y las 8 pulgadas del Xiaomi MiPad sí que uso bastante ambos. Reconozco que los 5 + 7 (Nexus 5 + Nexus 7) no eran tan compatibles. Supongo que tiene que ver con el formato de la pantalla, que hace que el tablet sea mucho más cómodo.

    Lo cierto es que no tenía mucha esperanza en el sector tablets hasta que me hice con éste, y ahora sí pienso que me volvería a comprar uno si se estropease o si se quedase muy antiguo. Como bien dices, y te robo la expresión, con las 8 pulgadas me he vuelto a enamorar del uso dual.

    • A mí me ha ocurrido igual que tú: había perdido la esperanza hasta que he combinado estas dos configuraciones. Como nos han dicho por Twitter, depende de los gustos y usos de cada persona, pero un móvil grande y una tablet de pantalla media casan a la perfección para gran cantidad de los usos.

Deja una respuesta