EDITORIAL: El control por gestos en smartphones, por voz y el futuro

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Hace unos días llegó a mi correo electrónico un enlace que me hizo plantearme hacia dónde nos dirigimos, o se dirige el mercado, en el tema de control por gestos, por voz y demás variantes de nuestros dispositivos, aunque centrado en smartphones y tablets Android, dado que es la temática principal del blog en el que ahora nos encontramos.

El enlace en cuestión correspondía a MYO. MYO es un brazalete que detecta, o eso dice, la actividad eléctrica de los músculos de nuestro brazo y de esta forma podemos controlar mediante gestos y movimientos específicos aquellos terminales, en principio sólo parece orientado hacia ordenadores, que sean compatibles con el dispositivo. La mayor ventaja que parece ofrecer este sistema es el hecho de ser completamente portátil dado que llevamos el sensor en nuestro brazo y no estamos atados a ningún sistema complejo que nos restrinja en cuanto a localización y uso.

MYO - Control por actividad electrica

Gestos aéreos

Desde que los móviles son táctiles, allá por 2007 con el nacimiento del revolucionario iPhone, se ha intentado llevar el control de nuestros smartphones, y más adelante de los tablets, a un nuevo nivel. Desde la evolución del simple toque táctil, llevándolo al nivel de gestos sobre la pantalla, algo que ya está prácticamente integrado incluso en los ordenadores de sobremesa, hasta gestos en el aire como los que ha implementado Samsung en su Samsung Galaxy S4 con el AirView.

El nuevo sistema que ha implementado Samsung, el de los gestos aéreos, tampoco parece tener demasiado futuro en nuestro ecosistema de productos actual. Los gestos se reconocen a pocos centímetros de la pantalla por lo que la autonomía de movimientos que se nos brinda es limitada. Pese al avance, no deja de ser una característica más para presumir que para ser realmente útil. A esto podemos sumarle el cambiar de página mediante el movimiento de nuestros ojos y demás mejoras implementadas en el último smartphone de gama alta de los coreanos.

Todos recordamos películas como Minority Report, y muchas otras en las que han aparecido sistemas parecidos, y a Tom Cruise enfundándose unos guantes para controlar una interfaz flotante virtual como si estuviese presionando de verdad sobre una pantalla que no existe en la realidad. Sistemas como éste han ido apareciendo en el mercado, con mayor o menor comodidad por el usuario, hasta llegar al más avanzado de todos ellos, el sistema Kinect de Microsoft.

Kinect y la captura de movimiento

Mediante cámaras situadas frente a nosotros, Kinect consigue leer todos nuestros movimientos de forma que sabe perfectamente qué hacemos y cómo lo hacemos, y así facilita la interacción de nuestros movimientos con la consola XBox, y algunos portados hacia PC, que van más allá del simple movimiento o presión de los joysticks o botones del mando.

Kinect para Xbox

Con todo, estos avances resultan realmente engorrosos y, al contrario que el MYO, no son portátiles. El sistema de guantes táctiles requiere precisamente de eso, de guantes, con lo que la interacción es de todo menos natural. Kinect, pese a la precisión de su lectura de movimiento, requiere de un sistema de cámaras que obliga a usarlo siempre en el mismo sitio o, como poco, con poca portabilidad. No parecen sistemas que puedan prosperar en el futuro en el ámbito de los smartphones o tablets.

Los comandos de voz

Hay otro sistema que ha demostrado ser bastante útil, el del control de los dispositivos mediante comandos de voz. Sin embargo, en el mundo de tablets y smartphones no llega a triunfar dado que el control de los mismos se limita a determinadas acciones limitadas y que requieren, por ejemplo, de que el smartphone esté ya encendido y con la pantalla desbloqueada, e incluso de alguna presión para activar el control por voz. ¿Dónde están los controles por voz que permiten que desbloqueemos la pantalla o que abramos tal o cual aplicación sin necesidad de tocar el móvil en absoluto? No parece que vayan a llegar, al menos no pronto, pese a que el control de dictado y de reconocimiento de voz avanza de forma impresionante.

Salvo por las Google Glass, claro está. Las gafas de Google sí se controlan íntegramente mediante gestos de voz, e incluso su sistema de transmisión de sonido a través de los huesos resulta fascinante, permitiendo un sonido mucho más claro con menor superficie del dispositivo. A pesar de que la limitación de uso de las Google Glass es más que evidente, la comunidad de desarrolladores se encargará de ampliar las posibilidades de un dispositivo que puede ser realmente revolucionario una vez que su precio permita una rápida expansión.

Control mental

Emotiv Epoc Brain controller

No obstante, parece que Samsung se encamina hacia un destino que sí podría ser realmente innovador en el campo del control sobre dispositivos móviles. No hace mucho que leí un artículo en el que se habla de que en Samsung probaban con determinados sistemas para controlar nuestros dispositivos con la mente. ¿He leído Firefox? Sí, aquella película de Clint Eastwood sobre un avión inteligente que se controlaba con el pensamiento parece estar más cerca de la realidad que nunca. Este sistema, de conseguir que no se requiera un accesorio demasiado engorroso, sí permitiría un control total sobre nuestro dispositivo, incluso conseguir manejarlo sin que tengamos que sacar el smartphone del bolsillo o el tablet de su funda.

¿El futuro?

Hacia eso nos encaminamos, hacia el control total con la mayor comodidad posible. Y pese a todo en los ordenadores sigue habiendo teclados y los smartphones siguen teniendo botones. Porque ninguno de los sistemas actuales para controlar nuestros dispositivos electrónicos ha demostrado ser lo suficientemente eficiente para prescindir de los tradicionales controles mediante botones y teclas.

¿Lo conseguiremos en el futuro? De innovaciones como el control mental dependerá en mucho este avance que, de llegar, haría que la interacción con dispositivos sea algo completamente natural, integrado por completo con nuestro día a día sin que, tal vez, lleguemos a notar su presencia.

Ojalá, eso sí sería realmente el futuro.

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