El asunto de la fragmentación en Android lleva mucho tiempo sobre la mesa, y pese a que las versiones por encima de Android 4.0 ya ganan por aplastante mayoría, algo que influye a nivel de APIs y retrocompatibilidad de aplicaciones, el problema sigue estando ahí, no desaparece porque miremos hacia otra parte. Una noticia que ha surgido hoy relativa a la no actualización a KitKat del Sony Xperia SP ha coincidido con la publicación de las cuotas de Android.

Todo ello, unido, me ha indignado hasta tal punto que ahora me encuentro escribiendo este artículo, un artículo en el que le echaré la culpa a un Google que durante mucho tiempo ha tenido una política bastante relajada en cuanto a las actualizaciones de los dispositivos que llevan su sistema operativo en el interior. Todo suma, y esto también, para engrandecer a un sistema operativo que soporta puntos negros de este calibre. Pero vamos a ir por partes, que se entenderá mejor.

EDITORIAL: La fragmentación en Android sólo es culpa de Google

Un móvil desactualizado no deja de funcionar

Éste parece un punto obvio pero que hay que tener muy en cuenta. Que un fabricante deje de actualizar un dispositivo no significa que éste deje de funcionar. Recibir las últimas versiones del sistema operativo de Google sólo influye realmente cuando se produce un salto de versión excluyente. Me explico. Si el núcleo de Android no ha sufrido demasiados cambios y las API facilitadas tampoco lo sufren, las aplicaciones seguirán funcionando como el primer día. Esto se demuestra cuando vamos a Google Play y observamos las distintas aplicaciones, algunas aún funcionan en Android 2.2 Froyo y parece que seguirán haciéndolo.

El problema puede llegar cuando Google exija ART en lugar de Dalvik y entonces comiencen a caer móviles antiguos como fichas de dominó. No obstante, hoy siguen siendo perfectamente funcionales terminales que llevan eones sin ser actualizados. Y puede que esto siga ocurriendo.

Los geeks queremos teléfonos actualizados, y recomendamos

La opinión y el cariño de tus usuarios es lo más importante en todos los aspectos, de ahí que tengan especial importancia los influencers en muchos sentidos. Las personalidades influyen en qué modelos se venden más o menos en ciertos momentos pero su influencia no es tanta si tenemos en cuenta la presencia de los geeks. Muchos lo somos, y otros muchos conocen a geeks. Si tienes a un geek cerca le vas a preguntar por qué terminal se decantaría cuando vayas a hacer una compra y su opinión tendrá valor si finalmente el presupuesto encaja, el último factor y el más importante a la hora de la decisión.

Si una marca no cuida sus actualizaciones es posible que se recomiende menos que otra, es algo que los distintos fabricantes no consideran o algo a lo que no prestan suficiente importancia. La tecnología arrastra muchos fans y no hay nada peor que un fan despechado.

EDITORIAL: La fragmentación en Android sólo es culpa de Google

Cada fabricante construye su propio Android, esto es bueno y también es malo

Esta conversación se ha producido en cualquier reunión de geeks que se precie: launchers sí o launchers no. Yo estoy a favor de ellos pero no como están concebidos en la actualidad. Un launcher debería poder ser desinstalado mostrando la capa inferior, el verdadero Android. De acuerdo en que en su momento Android necesitaba de estas capas pero ese tiempo ya pasó y el sistema operativo de Google es suficientemente estético y robusto como para no necesitar añadidos, aunque se vea beneficiado por todos ellos.

Ceder el control de Android hasta tal punto a los fabricantes hace que las actualizaciones también sean responsabilidad de ellos, y los fabricantes se preocupan por sus ventas mientras que Google se preocupa por la imagen de su sistema operativo, o debería preocuparse por ella. Si un fabricante cuida poco sus actualizaciones, venderá menos. Puede que este fabricante ceda su cuota a otro que también construye androides pero Windows Phone también está ahí y el trasvase se va notando.

La presión de Google en el tema de las fragmentaciones

Ya se comentó que Google iba a dejar de conceder licencias para sus Google Apps a los fabricantes que lanzasen dispositivos con versiones anteriores a la actual. Hoy por hoy estamos viendo lanzamientos de modelos con procesador MediaTek que no pueden pasar de Android 4.2 y modelos de fabricantes de primer nivel que llegan con Android 4.3. ¿Esto es permisible? Para Google no y por ello empezará a poner trabas para la certificación de estos terminales. Si hoy por hoy no lanzas un dispositivo con KitKat puedes quedarte sin Google Apps. Una medida dura pero que puede ser ineficiente y desde luego, tardía.

Google no es el dueño de Android como tal, las versiones AOSP siguen ahí y lo único de lo que Google es propietario es de determinadas aplicaciones con un uso tan masivo en el ecosistema androide que aquellos que no las usan, o no pueden usarlas, ven frenado su crecimiento. Ahí tenemos a los Kindle Fire de Amazon, grandes dispositivos que no tienen el alcance que deberían precisamente porque apuestan por un segmento independiente, con sus apps y con su tienda. Tener acceso a Google Play sigue siendo muy goloso a día de hoy, no sabemos en cuánto tiempo cambiará esto.

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Control absoluto sobre las actualizaciones, fin de la fragmentación

Puede decirse que es lo único en lo que actualmente se tienen celos de la competencia, de Apple. Los de Cupertino ejecutan de forma casi brillante su proceso de actualizaciones, digo casi porque hay muchos matices, y eso mismo es lo que Google debería hacer con sus respectivos fabricantes. De acuerdo en que la masificación de fábricas que producen aparatos con Android ha beneficiado enormemente al sistema, pero unas cuantas normas comunes a todos no deberían suponer mayores trastornos, máxime cuando los propios fabricantes se verían beneficiados por ellas.

Me voy a permitir establecer una serie de normas que yo impondría si fuese Google:

  • Actualizaciones desde Google: Google es quien libera la actualización y ésta no llega sólo a los Nexus sino a todos los fabricantes con hardware compatible sin pasar por ellos, directamente a nuestro teléfono.
  • Launcher desinstalable: Esto permitiría a cada usuario usar la ROM de stock de Android cuando quisiese, y además permitiría que los fabricantes dejasen de lado el desarrollo de sus launchers para los teléfonos que quisieran. Así se podría tener un teléfono de hace dos años con la última versión de Android aunque se tenga que prescindir del launcher porque el fabricante no lo quiere actualizar más. Opciones.
  • Código fuente en manos de los fabricantes: Algo que ya se hace pero que debería hacerse mucho antes. Si un fabricante cuenta con una versión de Android desde varios meses antes de su liberación podrá llevar su launcher actualizado a cada terminal desde el primer momento. Así no habría desfases.

Creo que con estas tres normas se solucionaría en gran parte el problema de la fragmentación en Android. Aunque reconozco que meter en cintura a decenas de fabricantes que han hecho lo que han querido durante más de un lustro será tremendamente complicado. No obstante, creo que los beneficios a medio plazo serían más que evidentes.

Y vosotros, ¿qué medidas propondríais? Charlemos.

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