No sorprendería a nadie si dijera que soy un fanático de Twitter, habiendo encontrado en esta red social numerosos factores que encajan en mi manera de ser. Por ejemplo, dar rienda suelta a la imaginación, permitiendo comunicar cualquier cosa que a uno se le ocurra (si me seguís ya sabréis lo que eso significa). También me gusta porque hay que darle a la cabeza para conseguir condensar las ideas en 140 caracteres, lo cual ayuda a estimular el ingenio y a pasar el rato en los tiempos muertos. En Twitter se pueden encontrar grandes amigos aunque nunca los vayas a ver en la vida; enemigos (tiene que haber de todo); hay quien gana un trabajo y otros que descubren la mejor manera de estar informados al instante.

Ahora bien: Twitter es una red social a la que se puede acceder de muy diversas maneras, pudiendo diferenciar dos grupos claros: acceso desde el ordenador de escritorio o desde el móvil. Y dentro de cada uno habría otros dos grandes grupos: acceso oficial o acceso a través de un cliente externo a Twitter. Todo parece tan sencillo como ponerse a tuitear, aunque luego se complica si hurgamos en las relaciones que mantiene la red social del pajarillo azul con los distintos desarrolladores ajenos a la empresa.

EDITORIAL: la tiranía de Twitter en el acceso a la red para los clientes no oficiales

No soy de los más antiguos en Twitter, pero sí que es cierto que llevo varios años tuiteando desde una única cuenta. Y algo que siempre he observado es que la red se ha ido adaptando a las maneras de comunicarse que tenían sus usuarios (sorprendentemente no ha sido al revés). Como ejemplos, están el uso de hashtags para englobar temáticas o noticias (que decidió transformar en link ante su creciente uso), la aparición del retweet o RT como una manera de compartir algo que había dicho otro usuario, la reducción de links para que cuenten el mínimo número de caracteres posibles, la posibilidad de manejar diversas cuentas desde un mismo sitio, las formas de compartir en un tweet contenido multimedia… Añadidos a los mensajes que usuarios y clientes de Twitter popularizaron, incluyéndose posteriormente dentro de la red.

EDITORIAL: la tiranía de Twitter en el acceso a la red para los clientes no oficiales

 

Podríamos decir que Twitter se ha nutrido de las aportaciones ajenas, creciendo gracias a desarrolladores que ofrecían un acceso más sencillo, rápido y completo que el que proveían las herramientas oficiales. Twitter respondía favoreciendo el acceso, hasta que introdujo restricciones con el cambio de su Api a la versión 1.1. Además de añadir mayor seguridad a la hora de dar acceso a las cuentas, se incorporaba el mayor cortapisa para los desarrolladores independientes: el límite de 100.000 tokens para nuevas aplicaciones. O lo que es lo mismo: ningún cliente de Twitter podría superar los 100k usuarios sin pedir permiso a la empresa para seguir creciendo. Evidentemente, el dar permiso implica un acuerdo económico por el extra de tokens, algo que las apps gratuitas no se pueden permitir. ¿Se puede hacer un cliente de Twitter mejor que el oficial? Hay decenas de buenos ejemplos. ¿Conseguirá rentabilizar su esfuerzo el creador de la app? Con un 99 % de probabilidades… No.

EDITORIAL: la tiranía de Twitter en el acceso a la red para los clientes no oficiales

Hacía referencia a la tiranía en el título de este editorial, y así me parece la actitud de la empresa que dirige la que es una de las redes sociales más importantes del mundo. Hay que tener claro que, como diría cualquier padre, uno pone las normas que cree conveniente en su casa, debiendo cumplirse bajo pena de abandonar el domicilio. Twitter ha ido endureciendo su actitud con los clientes ajenos en la misma medida que ha intentado mejorar los suyos, consiguiendo que la experiencia en web, ordenadores, en móviles o en tablets sea bastante similar. Que no quiere decir que sea la mejor, habiendo incorporado un exceso de iconos, de información en cada tweet, de funcionalidades cuestionables (esas dichosas rayas azules) o de actualizaciones constantes en las que ha ido dando al traste con su interfaz; siendo especialmente notable en el caso de Android. Seguramente tendréis un cliente no oficial favorito para vuestro dispositivo que os brinda mejores sensaciones que la app oficial. Y, con total seguridad, puede que deje de tener futuro precisamente porque es mejor que el contrincante propio de Twitter.

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Ya lo vimos hace unos meses con el desastre provocado por los 100k tokens en el excelente cliente Falcon Pro, pasando de ser la mejor app de pago de la Play Store a una pesadilla para su desarrollador, Joaquin Vergès, y para sus usuarios. En una pelea entre Falcon y Twitter, primero vimos como la app desaparecía, volvía con un precio desorbitado, aparecía una segunda versión idéntica para aprovechar 100.000 tokens nuevos, volvían a saturarse y, después, Twitter negaba a Falcon su acceso incluso a pesar de su deseo de comprar nuevos tokens.

Como un novio celoso de su espacio, la empresa actúa de manera arbitraria con los clientes que buscan ofrecer una experiencia diferente, manteniendo así el control absoluto sobre el acceso a la red social. No digo que me parezca ilógico: al fin y al cabo es su casa y sus normas. Pero parece que Twitter olvida muy rápido toda la ayuda que ha recibido de los desarrolladores externos regalándole nuevos usuarios, ideas, funciones y complementos. Sin lugar a dudas, Twitter es Twitter por todo el conjunto. Al fin y al cabo, una red social ha de ser moldeada por quienes las usan, no dejarles a los usuarios un trozo de piedra sin opción a utilizar un cincel.

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Algo contradictorio en la actitud de Twitter con respecto a los tokens y las limitaciones de su Api a apps de terceros es el hecho ambiguo de su modelo monetario. Curiosamente, Twitter es una empresa con un altísimo valor que, por contra, no tiene beneficios. Y no es de extrañar si miramos su modelo de negocio. ¿De dónde sale el dinero para costear el ingente gasto en servidores, infraestructura y desarrollo? De inversores, porque la publicidad no ha sabido cuajar. Una de las ventajas de usar un cliente de Twitter es, precisamente, que nos olvidamos de la publicidad en el Timeline, obviando los tweets y tendencias patrocinados. Naturalmente, a Twitter no le gusta esto, aunque resulta extraño que no acabe de incluir esta publicidad dentro de la Api. Además, si realmente existen tantos clientes de Twitter no oficiales… ¿Por qué no abrir la Api para hacer más accesibles los tokens incluyendo también los tweets patrocinados? Hay casos de mucho éxito en el rango de este tipo de apps. Y mi compañero Fernando ya hablaba del más notorio de estos casos: TweetBot.

EDITORIAL: la tiranía de Twitter en el acceso a la red para los clientes no oficiales

 

Está claro que las limitaciones de Twitter son un problema para los desarrolladores. También la piratería, algo que afecta más a Android que a ningún otro sistema. Pero, ¿tiene derecho Twitter a comportarse de manera soberbia con aquellos que desean brindar un mejor acceso a la red? ¿Es de recibo mantener una aplicación oficial con tantas carencias cuando existen auténticas maravillas que utilizan la misma red y funcionan mucho mejor? Falcon Pro es una víctima muy conocida, aunque también Carbon. Justo hoy nos hemos enterado de que también han agotado los tokens. Cuando poco que la versión 2 había aterrizado en la Google Play Store cosechando buenas críticas.

¿Qué pensáis vosotros? ¿Debería Twitter ser más flexible? ¿No tiene por qué sentir envidia de otras apps? Y en el caso de que uséis una diferente a la oficial… ¿Os arriesgaríais a pagar por ella sabiendo que podría desaparecer al llegar al límite de tokens?

2 comentarios

  1. Entramos en un terreno escabroso como es el no entender qué pasa por la cabeza de los dueños de Twitter que, como tú bien has indicado, aún no monetizan su red social pese a que tienen enfrente de ellos la solución, al menos desde mi punto de vista. Ojo, pase porque no conozco los entresijos de la red del pajarito y no sé qué se mueve a nivel económico dentro de la empresa.

    El caso de los tokens es un poco sangrante como también lo es el del límite de consulas. A los usuarios que más usamos la red social nos empujan, a base de mensajes como “ha superado usted el límite, espérese 5 días antes de volver a tuitear” hacia su cliente oficial que es, sin duda, uno de los menos personalizables y eficientes. La única ventaja que tiene su cliente es precisamente que es ilimitado. Además, en su cliente te tragas los tweets patrocinados, algo que no molesta pero que extraña no ver en otra parte pese a que la API es suya. No comprendo a veces cómo piensan.

    Sobre el asunto de los tokens… me parece sangrante, creo que es el principal error que cometen. Has dicho antes que los clientes de terceros hicieron crecer la red social y siguen haciéndola crecer. Me parece muy acertado, es la auténtica realidad de twitter. Eliges el cliente que más te gusta y te lanzas a plasmar ideas en 140 caracteres. Entonces, ¿por qué los castigan? Al que destaca, le cierran el grifo y no le dejan avanzar pese a que ha conseguido arrastrar a 100.000 usuarios, que no son uno, ni dos, ni unos pocos cientos. Oye, como eres muy bueno y a la gente le gustas, te voy a tumbar tu cliente. ¿Y qué pasa con tweetbot? ¿Cuántos usuarios tiene? ¿Por qué no lo tumban? Leí que a Falcon le habían dicho que no le daban más tokens porque no aportaba nada nuevo que no tuviese su cliente, ¿seguro? ¿han visto su cliente?

    Yo propondría varias soluciones que serían beneficiosas para todos, te las comento:

    1. Meter los tweet patrocinados en su API. Twitter es una red social de la muchos trabajadores pretenden vivir, si tienes que pasar por el aro de los patrocinados, pasas. No es igual que la publicidad, no entorpece la visión, sólo lo lees si quieres y si no los pasas de largo. Las reglas son las reglas, como dijiste antes, y la opción es irte a otra red social.

    2. Valorar los tokens. Pongamos por ejemplo 2 euros por token. Te regalo 50.000 (vamos a dejarnos de 100.000) para que crezcas y después te los cobro a razón de 2 euros por token en paquetes de 10.000. Con tus primeros 50.000 consigues fondos para seguir creciendo y luego ya sabes que tienes que soltar 20.000 euros con cada nuevo bloque de usuarios. ¿Tienes que vender tu aplicación a 4 euros? Hazla lo suficientemente buena y consíguelo, yo he pagado 4,40 por Plume para quitar la publicidad, si me hubiesen dicho que elimina las limitaciones de consultas y que me da push, habría pagado más.

    Creo que sólo con esos dos puntos ya se conseguirían ingresos y permitirías a los desarrolladores vivir también de tu red, beneficio para todos. Pero sólo es mi opinión y mis ideas 😉

  2. Gran Ivsu, me ha gustado mucho este editorial (y que conste que digo esto pese a no aparecer ningún tweet mío en ninguna de las capturas, muy mal, ¿eh? XD).

    No conozco demasiado bien el tema de cómo podrían obtener beneficios de la red social, supongo que, como decís, de tweets patrocinados (como entiendo que lo obtiene Facebook con los ads), pero sí puedo opinar como usuaria, y me parece que muchas de las restricciones que ponen a los desarrolladores de clientes no oficiales son absurdas teniendo en cuenta lo poco prácticos y lo mucho que dejan que desear tanto la app como la web oficial de la red social. No hace falta que diga mi nivel de uso de la red (y no sólo llevo mi cuenta), y pese a que no uso mucho más que las funciones básicas (RT, citar, etc., ni listas ni notificaciones), encuentro los servicios oficiales escuetos e incómodos, y por tanto no me parece normal (ni ético, casi) que corten las alas a otros desarrolladores cuando hacen el trabajo que ellos no, cuando en realidad lo que hacen es facilitar que más gente esté presente en la red y haga uso de ella. De hecho, no sé hasta qué punto las apps no oficiales son competencia de la original; si obligasen a no obviar los tweets patrocinados, les harían un favor.

    Personalmente, mientras los servicios propios (web y app) tengan las características actuales y sigan el camino de incorporar funciones de dudosa utilidad (algunas odiosas para mí, como los hilos azules o la campanita), tiraré de apps no oficiales y pagaré por ellas (la mayoría de las buenas son de pago), como lo haría por la oficial si fuese buena y la cobrasen. Por esos precios me vale la pena por las horas que las uso, aunque esté la amenaza de los tokens. La excepción, en mi caso, la app para OS X, ahí con la oficial estoy más o menos contenta.

    Saluditos, nos leemos por Twitter (con apps no oficiales, XD).

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