Personificaré en mí este artículo pues me ha hecho una ilusión especial. Desde hace mucho tiempo vengo manteniendo una relación amor-odio con Samsung. Me encantan sus Note y me gustan sus Galaxy S pero me horroriza el resto de terminales, y explicaré por qué. Durante años Samsung ha practicado la “nokiaficación” de su catálogo. Ha traído a los nuevos tiempos la estrategia del fabricante finlandés que inundaba el mercado una semana sí y otra también con nuevos dispositivos en todas las gamas. Desde los Core hasta los Note, la familia Galaxy ha resultado tan terriblemente extensa que posiblemente nadie del mundo sea capaz de recitar todos los terminales de la compañía de memoria. Posiblemente ni siquiera los presentados durante el presente ejercicio. Ahora, tras las últimas cifras, el gigante coreano parece que entrará en razón por la fuerza, obligado por las circunstancias y por la economía, y dará un golpe de timón, aunque tampoco demasiado pronunciado. Eso sí, algo es algo.

El cambio de estrategia de Samsung, más vale tarde que nunca

La música a mis oídos ha llegado de boca de uno de los altos ejecutivos de la compañía coreana. Vistos los últimos resultados, en Samsung se plantean reducir entre un 25 y un 30% en cuanto a número de modelos para así reducir costes de producción. Resulta incluso difícil predecir cuántos terminales seguirán fabricando en 2015 tras dicho recorte pero al menos se frenarán las presentaciones constantes que inundan los escaparates de los distribuidores.

Por otro lado, sospecho que gran parte de las ventas de Samsung se deben a una combinación entre presentaciones, descuentos y fuerza bruta gracias a las agresivas comisiones de los distribuidores. Si eliminamos una de las piezas de la combinación, ¿se reforzarán los demás y se mantendrá el alto ritmo de ventas? Porque una reducción de costes no es muy eficiente si no viene acompañada, al menos, de unos beneficios sostenido.

Parece que sale un poco el sol en el cielo de la competencia de Samsung ya que en un mercado con cada vez un mayor número de usuarios tendrán algo menos de competencia. O al menos un menor número de terminales con los que competir. Samsung tendrá que afinar mucho más en sus desarrollos para sostener esa cuota de mercado que ha llegado a situarle tan lejos de sus competidores que nada parecía preocuparle. Hasta ahora. Veremos qué tal va el 2015, será interesante.

Fuente WSJ

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