Pocos fabricantes hay que generen tan número de noticias como Samsung, tanto por hechos ya ocurridos como por los futuribles, esos que se vislumbran en el horizonte y que se pueden analizar por quien ya conoce un poco la marca. Una marca caótica, por otra parte, que lleva mucho tiempo copiando la estrategia que llevó a Nokia a lo más alto, antes de que a los finlandeses les diese por pensar que lo de los smartphones iba a ser una moda pasajera. Al más puro estilo AEDE vs Internet. Los últimos resultados no han dejado la estrategia en muy buen lugar y, como más vale tarde que nunca, en el seno del fabricante coreano se han puesto las pilas para reorganizar un poco esa marabunta de dispositivos que producían cada año. Y no sólo orden, sino también reducción, porque no sólo hay que saber comer bien sino también en dosis justas, sin abusar.

El nuevo abecedario de Samsung: de mates y letras

El primer cambio que ya han llevado a cabo en Samsung es el de la nomenclatura de sus familias. Echando la vista atrás nos damos cuenta de cuán difícil era poder decir de corrido todos los modelos a la venta del fabricante más prolífico de la actualidad. Cores, Youngs, Aces y compañía invadían las tiendas cada año haciendo célebre la expresión “su Samsung de hoy, gracias” acuñada por mi querida Martinelli. Se reducen los lanzamientos y también se le da un punto de apoyo al cliente para saber dónde está y cómo debe moverse. El primer paso, sin embargo, fue dubitativo. O quizá calculado.

El Samsung Galaxy Alpha, ¿temprano o calculado?

Con este terminal pudieron ocurrir dos cosas. La primera, que se construyese antes del cambio de estrategia y de ahí su nombre. Aunque el nombre aventuraba ser el comienzo de algo nuevo se les resistió la nueva nomenclatura, ésa que ahora parece que aplicarán a rajatabla. Tras el Alpha surgió la Serie A. La colocaremos en mayúsculas, Serie, porque parece que Samsung les va a dar cierta importancia al sacarlas poco a poco y en bloques de tres dispositivos. Las nuevas ternas de Samsung. Así pues, la Serie A llegó con los A3, A5 y A7. Posteriormente conocimos la serie E con los E3, E5 y E7 y no tardó en salir una tercera serie, la serie J. Tres eran tres, las hijas de Elena. Ahora asoma la serie G y parece que es lo que Samsung nos ofrecerá como norma a partir de ahora.

Supondremos, porque no hay nada oficial, que los nombres se han acabado salvo alguna ocasión puntual como pueden ser los Note y que los Ace, los Young, los Core, los Trend han llegado a su fin. Ay, los Trend. Mirándolo friamente puede parecer una buena idea que antes usaron fabricantes como Sony con sus Xperia o Motorola con sus Moto. Ordenar por letras para un fácil reconocimiento. El problema es que cuando uno comete un error, lo cometen todos. Ya tenemos aquí la incoherencia, el desorden.

El nuevo abecedario de Samsung: de mates y letras

Desordenando las familias, mates locas

Según la nueva ordenación de Samsung, su familia más potente sería la S. El Samsung Galaxy S6 dominando el catálogo desde la seguridad brindada por éxitos de hermanos mayores que van quedando en el olvido. Tenemos la serie A que se supone es la segunda más potente y la primera surgida de la nueva filosofía. La serie E se coloca por detrás y la J y la G seguimos sin ubicarlas. Trata tú de explicar a un ser humano corriente que la S va antes que la A y que la E va antes de J. Descontrol. Ya decimos que a otros les pasa. La última letra del abecedario es la primera para un Sony que tiene en sus zetas a los líderes de su repertorio. Motorola tiene cierta coherencia pues aunque no son consecutivas sí van en orden. De la E a la X pasando por la G.

Así pues tenemos a los Note y a los Alpha y luego un catálogo digno de un profesor de mates. Esperemos que les salga bien la jugada aunque el principal problema de Samsung viene representado por tres letras que aún no ha empleado desde que arrancó su nuevo plan de dominación mundial. La I de falta de innovación, la D de falta de diferenciación con respecto a su competencia y la T de Touchwiz, el talón de Aquiles de su rendimiento. Muchas mates y muchas letras para un cambio de rumbo necesario. Veremos.

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