Google Drive, el servicio en la nube de Google saltó a Internet hace unos días, ofreciendo un espacio gratuito de 5 GB a todo el mundo con la posibilidad de aumentar este espacio, con una aplicación para Androidn y Windows, próximamente para Apple y faltando una aplicación de escritorio para Linux, un error bastante grave por parte de Google.Pero dejemos esos pequeños detalles de lado y metámonos en harina.

Google Drive funciona como cualquier otro sistema de almacenamiento en la nube, simplemente tienes que decirle qué archivos quieres subir y los tendrás disponibles desde donde quieras entrando en el navegador.

Desde Windows, con un pequeño programa, tendrás una carpeta “física” en tu disco duro con todo lo que tienes sincronizado y, además, todo lo que añadas allí se sincronizará automáticamente. La aplicación te permite decidir qué carpetas no quieres en un determinado ordenador y cuáles sí, etc. La aplicación de Windows es completamente gratuita y muy sencilla de instalar y usar.

Desde tu Android simplemente la tendrás que descargar desde Google Play, o actualizar desde la antigua google Docs. La aplicación de Google Drive, de unos  7 Mb, te permitirá tener todos tus archivos donde tú quieras, pudiendo editar lo que necesites mientras los cambios se sincronizan automáticamente. Aunque esto tiene sus pegas: si estás desde 3G cuida mucho la cantidad de datos que vas a descargarte, que ya sabes que las conexiones de datos son limitadas.

En “mi unidad” tendrás los contenidos de la carpeta que has creado en el ordenador, ordenados por orden alfabético o por carpetas, exactamente igual que en tu ordenador.

Bueno hasta aquí, si tienes Dropbox u otro sistema de archivos en la nube,  es “más de lo mismo”, pero tiene algo que otros no ofrecen. Los archivos que tenías creados en el antiguo Google Docs los sigues teniendo en Drive y, como en Docs, estos archivos siguen sin contar para el computo de los 5 GB, o del espacio que quieras comprar. Además, en “compartidos conmigo” tenemos todos los archivos que hubiéramos compartido en Docs, y se añade la peculiaridad de que ahora podemos compartir cualquier tipo de archivo. De las mejoras sobre el antiguo Google Docs, es también importante hacer hincapié en las nuevas fuentes y en las mejoras apreciables que se han realizado con la actualización a Google Drive.

Esto último puede ser bueno, y a la vez relativamente malo. Podemos suponer que quieres enseñarle a un compañero de estudio, o trabajo, un documento propio para que lo vea pero no queremos que se lo descargue. Pues tenemos la posibilidad de bloquear e impedir la descarga.

Desde la aplicación de Android nos da la opción también de tener archivos sincronizados para su acceso sin conexión, aunque también es cierto que las primeras veces que la usamos le cuesta un poco tener nuestros archivos sincronizados. Pero es algo puntual de los primeros usos.

En resumen, Google se pone a la par de un salto respecto a Dropbox, por ahora el “rey en la nube”. Ahora bien, le faltan algunas cosillas al Drive que tiene Dropbox y algunas cosillas que tiene Drive le faltan a Dropbox.


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