EDITORIAL: HTC quiere volver a ser grande fabricando pequeños

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No puedo evitar que me inunde una sensación de pena, de tristeza, cada vez que me toca sentarme frente al portátil a hablar de HTC, mi querida HTC. Nos conocimos hace algunos años a través de un HTC Hero y nuestra relación siguió con un fantástico Nexus One que tenía un problema insufrible con el sensor táctil. Nadie podía prever que aquel error aislado iba a ser una suerte de metáfora del futuro de la compañía que ahora pasa, según sus propias palabras, por fabricar smartphones más baratos.

HTC quiere volver a ser grande fabricando pequeños. Tal vez el concepto es mucho más amplio que el título que he elegido para este artículo de opinión, siempre pura y llana opinión, pero para eso está el artículo, para entrar ahora en más profundidad en lo que creo que la compañía quiere hacer y en las pegas que le pongo de antemano. ¿Me acompañáis?

HTC One MWC

HTC era grande, tal vez no grande en el sentido en que ahora lo es Samsung, pero lo era. Era una de las compañías en este loco mercado de móviles más apreciada por los geeks, y su principal fuente de crecimiento se basaba en el boca a boca. Con una inversión en publicidad mínima, su “quietly brilliant” caló en muchos de nosotros y productos como el HTC Desire hicieron que se afianzase en el mercado.

No obstante, esta política de poca inversión en marketing ha demostrado no poder competir con otros fabricantes y HTC ha ido quedando cada vez más rezagada. Imitando a Blackberry, a Nokia, a otros fabricantes que no supieron ver que su estrategia no funcionaba, los taiwaneses fueron perdiendo cuota de mercado hasta el punto de que su cierre ha llegado a barajarse en no pocos momentos.

Errores como el descarte de las actualizaciones de los terminales que tenían poco más de un año lapidaron su imagen pública y no han sido pocos los que han afirmado que nunca más volverán a comprar un HTC. Se suele decir que el mercado tiene poca memoria pero no ocurre así con los usuarios. En el transcurso de la caída de HTC los geeks, los que potenciábamos la marca, empezamos a dejar de recomendar a un fabricante que ahora parecía perdido.

HTC Butterfly S

La llegada del HTC One fue una sorpresa para todos, un giro de 180 grados en la estrategia de una compañía que de la noche a la mañana, figuradamente, apostaba por un concepto revolucionario hasta entonces en Android: fabricar un smartphone con unos altísimos niveles de calidad y diseño. No creo que me equivoque si afirmo que el HTC One ha sido el smartphone más bonito del pasado 2013 y probablemente de los últimos años. Ha llegado acompañado de una inversión en publicidad bastante importante por parte de HTC que demuestra que en la compañía había intención de variar el rumbo, el problema ha sido que la tardanza en dicho cambio ha sido excesiva y la recuperación es muy lenta.

En las últimas cifras presentadas por la compañía se ha visto cómo HTC ha vuelto a dar beneficios. Discretos, pero beneficios al fin y al cabo, algo muy remarcable en la trayectoria de una compañía que contabilizaba sus trimestres fiscales por fracasos a nivel financiero. La gama One parece que seguirá adelante y pese a que muchos no entendamos las pocas diferencias que parece que habrá en su futuro gama alta, lo cierto es que parece que el modelo empieza a dar rendimientos. Unida a su gama One, HTC dispone también de una gama Desire que se centra en dispositivos más económicos y menos potentes en busca de otros mercados, de otros clientes, en busca de cubrir un rango de usuarios cada vez más variado. Y sin embargo, nuevas declaraciones desconcertantes.

Según HTC, durante 2014 veremos un nuevo cambio en la compañía que se centrar en la fabricación de dispositivos más económicos. HTC quiere volver a ganar dinero vendiendo barato pero mucho, una forma de trabajar que le ha valido a Samsung estar donde está y que sin embargo Sony ha rechazado. Lo más sorprendente de todo han sido quizá las declaraciones ya que la gama Desire está ahí, la gama Desire es la gama barata de HTC, ¿significa eso que veremos muchos más lanzamientos en dicha gama y que la gama One recibirá tres terminales por año? No sería descabellado que en cada temporada asistiésemos a la presentación estelar de tres dispositivos de HTC One: el líder de gama de smartphones, el phablet y el terminal mini.

HTC Butterfly S

Descartando smartwatches y dispositivos ponibles por el momento, en HTC piensan que fabricar terminales asequibles puede ser el secreto del éxito pero, ¿qué sentido ha tenido entonces la inversión y el desarrollo de una nueva gama One? No olvidemos que los dispositivos One ya existían y que el HTC One con cuerpo de aluminio ha sido una reinvención de la familia que ha marcado un antes y un después. Ahora el aluminio puebla la gama One mientras que el plástico hace lo mismo con la Desire.

Un nuevo giro en los planes de una compañía que me da la sensación de estar perdida con cada nueva declaración. La Nintendo de los dispositivos móviles, si se me permite el simil entre dos empresas tan distintas. Con una pérdida de cuota y muchos fracasos a sus espaldas, el discurso de HTC me parece un nuevo cambio, un nuevo reconocimiento de que la apuesta por el HTC One no ha funcionado pero, ¿y los resultados presentados? Tal vez hayan estado todos apoyados por la gama Desire y la emblemática nueva familia One no sea más que un pozo en el que los taiwaneses sepultan sus beneficios.

Durante este 2014 veremos qué hace HTC para remontar el vuelo aunque el 2013, vistos los resultados, parecía prometedor. ¿Y con la gama Butterfly qué hacemos? HTC, con lo grande que fuiste y qué perdida te veo ahora.

Me invade de nuevo la pena.

1 comentario

  1. Este post me recuerda a una “conversación” en Twitter sobre la incertidumbre acerca del rumbo de HTC con @lyreboss, a raíz de una pseudo-reflexión que hice tras leer la declaración de intenciones de la propia marca que explicas en este post.

    Personalmente no puedo aportar mucho, ya que no conozco tanto la marca (los de baja gama, que se vendieron bastante con operadoras durante un tiempo, y el precioso HTC One), pero de alguna manera asumía (o asumo aun) que iban a seguir más por la línea del One, el móvil que, aunque puede que no se haya vendido lo esperado, consiguió el huequecillo (aunque sea sólo ruido o fama) entre los grandes fabricantes; ponías a HTC entre Sony o Samsung antes que Huawey o la cada vez más tenue Blackberry (geeks y no tan geeks).

    No he tenido oportunidad de probar el HTC One (y no ha sido por falta de ganas), pero a grandes rasgos fue como un “aquí estoy” que, junto con los rumores y supuestas filtraciones de un “HTC One +”, me hacían pensar en que para este año iba a salir un HTC One mejorado, sin la verdad caer en las otras gamas, así como un posible “wereable” o como se llamen estas cosas. Tras el comunicado me quedé un poco descolocada, aunque como me vino a decir @lyreboss, los desubicados parecen ellos mismos, y en realidad ésa es la sensación que me dan desde hace meses, y últimamente les veo más Blackberry-like que otra cosa, y eso, como dices que te pasa, da penita. Está claro que en este mundo, si no nadas, te hundes, pero con lo que han conseguido, es inevitable sentir algo de nostalgia de cuando sí aparentaban tener un rumbo.

    A pesar del comunicado, por ahora aun me da que puede haber alguna sorpresa. Veremos si la hay y si significa un (¿merecido?) ascenso, o un peligroso batacazo (¿el enésimo?).
    Buen artículo. Nos trol…leemos en Twitter 😉

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