La realidad virtual en los juegos android

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Desde hace ya bastante tiempo asistimos a constantes intentos por parte de la industria audiovisual y de entretenimiento de cambiar lo que hasta ese momento ha funcionado con más o menos éxito. He perdido la cuenta de las veces que se ha querido desterrar al mando para introducir otros sistemas que no han cuajado por unos motivos o por otros y en este terreno es en el que quiere entrar Android ahora. Desde las Samsung VR hasta el SDK que empieza ya a desarrollar el propio Google, Android quiere tener su parte en el mercado de la realidad virtual. Un mercado que por ahora no se puede considerar ni que esté verde pero que empieza a asomar a través de propuestas de varios fabricantes. La más sorprendente pudimos verla en Barcelona durante el MWC, las HTC Re Vive. La pregunta es, ¿qué sentido tienen?

No fueron pocos los comentarios que he podido leer acerca de que esto sí es el futuro de los juegos, el auténtico ‘game changer’ cuya llegada anuncian tantas y tantas veces desde tantos sectores. La tecnología 3D no cuajó en el hogar a causa de la necesidad de llevar gafas y la que no las necesitaba no daba el efecto deseado. ¿El resultado? Ha quedado relegada al cine donde tampoco es tan popular como se pretende que sea. El valor añadido está ahí pero el inconveniente de necesitar un accesorio incómodo pesa más que el beneficio. En el caso de los sistemas de control invisible, como podríamos considerar a los Kinect, Playstation Move o incluso a la Wii, tan sólo ha conseguido cuajar la apuesta de Microsoft y ni siquiera este sistema ha conseguido desterrar a los mandos tradicionales. La industria está aún lejos de encontrar los sustitutos de los sistemas clásicos y eso se nota también en el 3D.

Android y la realidad virtual en los juegos

Otro factor a tener en cuenta, aparte de que la realidad virtual necesitará sí o sí un accesorio tipo gafas o casco, es que el entretenimiento tiene aún una fuerte carga social. Jugar con los amigos en casa sigue sin haber sido reemplazado por las partidas a distancia, pese a las ventajas que éstas proporcionan de comodidad y acercamiento de personas que se encuentran muy lejanas entre sí. Ventaja, sí, pero no la panacea. Los sistemas de realidad virtual, como se plantean ahora, son completamente individuales y restan a la diversión el componente de la participación. Observo las Gear VR, observo las Re Vive, observo las Oculus o incluso la alternativa de Sony con sus Morpheus. Lo que veo es una tendencia al juego individual que todavía provoca rechazo y una tecnología a la que no le puedo negar el avanzado estado de evolución pero que siento demasiado lejos de lo que debe ser para triunfar realmente.

Lo que veo es una tendencia al juego individual que todavía provoca rechazo y una tecnología a la que no le puedo negar el avanzado estado de evolución pero que siento demasiado lejos de lo que debe ser para triunfar realmente.

Android quiere entrar en el juego porque el futuro se ve bastante goloso y es lógico pensar que es mejor participar pronto y sin mucho éxito que llegar tarde y que ya no quede pastel. Pienso, no obstante, que todo está en pañales. Pienso que la industria de los videojuegos, y sobre todo la de los juegos Android, está muy lejos de conseguir una realidad virtual atractiva, masiva, y que todos estos proyectos no dejan de ser minoritarios para un sector muy minoritario de jugadores. Esto puede y debe causar que la apuesta de las desarrolladoras sea muy limitada, y que la pescadilla empiece a morder su propia cola.

Android y la realidad virtual en los juegos

Me senté, como mi compañero Iván, en la presentación de Samsung durante el MWC y usé las Gear VR. ¿Impresionantes? No diría tanto pero sí muy atractivas. Lo que pasó, sin embargo, fue que siendo más avanzadas que cualquier otra cosa que había probado hasta entonces me causaron el mismo efecto que las Oculus. Esa sensación de saber que no las compraría y, de tenerlas ya en mi poder, no las usaría en casa. Quizá fue el efecto de esa demo atractiva ‘pero nada más’ y que no acababa de enganchar, como me pasó con la resolución de las Rift, sacándome de la experiencia. Quizá el hecho de saber que estaban limitadas a los Samsung, y no a muchos. Pegas, demasiadas pegas para empezar con algo que debería ser mucho más sencillo. Desde luego, la realidad virtual no es ahora mismo para mí. Y por lo que leo, no para mucha gente. Hay comentarios positivos, claro está. Sobre gustos no hay nada escrito.

¿Es el futuro? Seguramente. Pero un futuro muy lejano. Todavía recuerdo la novedad de la Wii y el furor que causó y cómo su modelo acabó relegado a un nuevo uso de mandos, tanto en su propia consola como en la evolución posterior. Recuerdo el batacazo de Move. Recuerdo el éxito y las alabanzas hacia Kinect y cómo sus poseedores no sueltan el mando para jugar o para moverse por sus menús. Recuerdo las críticas acerca de la inclusión de Kinect en el pack de la Xbox One, indivisible. Recuerdo demasiados batacazos en los intentos de cambiar la forma de jugar a los juegos como para pensar que la evolución pueda estar cerca. En el futuro, quién sabe. Yo pienso que sí pero tiene que pasar mucho, mucho tiempo.

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