Productividad en el móvil: ¿realmente puede llevarse la oficina encima?

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Siempre se habla de que el smartphone ha revolucionado la productividad, consiguiendo que casi cualquiera que ejerza su labor en la oficina y delante del ordenador pueda adelantar trabajo, o incluso solucionarlo al completo, con la sola ayuda de su teléfono móvil. Estamos cansados de escucharlo y de leerlo: que si la productividad en el móvil por aquí, la productividad por allá, que si “Jefe, cómpreme un Galaxy Note, que así no vendré a la oficina”… Y claro, pasa lo que pasa. ¿Que el jefe nos acaba mandando para casa indefinidamente y sin Galaxy? Exacto. Y seguro que aquellos que no trabajéis entre oficinas y ordenadores, o los que aún no os hayáis decidido a probar las mieles de la productividad en movimiento, tendréis serias dudas sobre si esto resulta posible o no. Y aquí vengo yo a arrojar un poco de luz al asunto.

Productividad en el móvil: ¿realmente puede llevarse la oficina encima?

Voy a dejar clara cuál es mi situación en temas de movilidad. Como seguramente sabréis, trabajo escribiendo, por lo que necesito un soporte que me brinde la opción de plasmar en cualquier parte y momento lo que se me pase por la cabeza. Aparte, soy un Community Manager que ha de estar pendiente de numerosas redes sociales resolviendo problemas justo cuando se produzcan. También tengo entre mis cometidos facilitar el soporte en línea, por lo que hay días que me saltan más notificaciones de correos que ganas de tomarme un café. Y he de comunicarme mediante Skype, por lo que mantener la comunicación constante es vital. Necesito llevar la agenda a rajatabla, las tareas por hacer, debo maquetar y editar… En fin, nada extraño para alguien dedicado a internet y que dedica su trabajo a comunicar por esta vía. ¿Y sabéis qué? Gran parte del trabajo lo hago desde el móvil.

Productividad en el móvil: ¿realmente puede llevarse la oficina encima?

El post personal que estáis leyendo surgió a través de Twitter. ¿Es posible escribir la review de un móvil, con lo compleja que es, íntegramente desde el smartphone? Provocó incredulidad el hecho de que yo afirmara que sí, y eso es lo que yo hago a diario: como me nuevo mucho en transporte público, aprovecho el tiempo para ir adelantando trabajo. Y eso no sólo implica escribir, ya que me comunico con correos electrónicos y Skype, pruebo apps y juegos, hago dibujos a mano (lo sé, son malos, pero nadie ha dicho que yo sea dibujante) y, de vez en cuando, hasta llamo por teléfono (¡increíble!). Y todo desde el móvil. De ahí que sienta unas preferencias fijas por cierto tipo de smartphone.

Productividad en el móvil: ¿realmente puede llevarse la oficina encima?

Pantallas grandes sí, eso me lo voy a tener que tatuar en la frente. ¿Qué podría usar una tablet Android para todo lo que implica acarrear con una oficina y centro de productividad? No os quitaré la razón. De hecho, yo me compré la primera tablet con sistema Android para tablets (Motorola Xoom con Honeycomb) teniendo en mente esa opción. Pero ¿sabéis qué? He acabado dándome de bruces con la realidad: por más gadgets que lleves encima, acabas usando para todo el que te sale más práctico. Y ése es el móvil, no hay vuelta de hoja.

¿Cuál es el tamaño perfecto de pantalla para ser realmente productivo? Para mí, y siempre teniendo en cuenta que son valoraciones personales, diría que entre 5 y 5,5 pulgadas. Lo cual no quiere decir que no sirvan móviles inferiores: yo hago el mismo trabajo independientemente del soporte, pudiendo usar mi Samsung Galaxy Note 4 habitual (lo amo, tengo que decirlo) o cualquier otro smartphone que esté analizando. De hecho, me he encontrado muy a gusto con las 4,6 pulgadas del Sony Xperia Z3 Compact, no habiéndose mermado ni un ápice mi productividad. ¿Quiere esto decir que cualquier smartphone sirve para las labores más básicas? Sin lugar a dudas. Por ejemplo, no pretendáis utilizar una hoja de cálculo dinámica que sea compleja desde el teléfono móvil. Igual que tampoco podréis realizar una labor concreta de teletrabajo desde un dispositivo portátil. Pero, para la gran mayoría de labores en las que se requiera un ordenador, es más que suficiente.

Productividad en el móvil: ¿realmente puede llevarse la oficina encima?

¿Cuáles son las herramientas que utilizo? Haciendo un recuento, para mí Evernote es básico: como soporte de notas, textos, relatos… Para luego sincronizar automáticamente enviado el ordenador para así rematar la faena (este último paso normalmente es inevitable). Gmail e Inbox también los uso mucho (correos, citas y recordatorios). Hootsuite, Fenix y Facebook para páginas completan mi elenco Social Media, bastándome para las urgencias de todas las cuentas. Skype como IM. Y, ocasionalmente, Drive, Photoshop Touch, Pocket y Chrome. Apps que se instalan solas con cada nuevo móvil que cae en mis manos. Junto con Tinder y Candy Crush, no sé por qué…

Evomail, un cliente de correo multicuenta compatible con Gmail, Yahoo y otros servicios IMAP

Recapitulando: se puede trabajar perfectamente en movimiento y desde el teléfono móvil, pudiendo aprovechar los ratos muertos en el transporte público, en la espera del médico o incluso en el baño para mejorar la productividad. Siempre respetando los horarios y manteniendo una clave en mente: igual que ocurre con WhatsApp o con los juegos… la facilidad de usarlos desde el móvil elimina cualquier límite lógico y saludable que podamos auto imponernos.

Por último, una última confesión: todo este post ha sido escrito y editado desde el móvil. ¡Larga vida a la productividad en movimiento!

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