Las aplicaciones y juegos de pago están en peligro de extinción. ¿Hay que alegrarse o entristecerse? Desde nuestro punto de vista, lo segundo.

Si sois de los que, como yo, asistieron a la evolución en el uso de apps con butacas de primera fila, habréis observado que la manera de acceder a ellas evolucionó casi tanto como las mismas aplicaciones. Porque el concepto “tienda de apps” es más reciente de lo que pudiera pensarse, existiendo una época en la que se podían instalar aplicaciones en los móviles, sí, pero acceder a ellas era más complicado que tener un smartphone. Tiempos oscuros donde lo más avanzado era un Nokia con Symbian, fijaos si ha llovido. Por suerte, ahora tenemos maneras de acceder a software extra al preinstalado con sólo un par de toques. Y no creo que valoremos este hecho como se merece.

Salvemos de la extinción a las aplicaciones de pago

Antes se vendían aplicaciones para los pocos smartphones que pululaban por los bolsillos más afortunados de igual forma que el software de ordenador: comprabas la app para luego subirla al dispositivo, instalarla y disfrutarla. Como es lógico, apenas había mercado. Y resultaba mucho más sencillo acceder a recopilaciones y descargas paralelas antes que a adquirir del propio fabricante su software. Pero la cosa cambió con las tiendas centralizadas de Nokia, iOS, BlackBerry World, Android Market… O lo que es lo mismo: los desarrolladores ponían al alcance del usuario sus creaciones en un entorno centralizado, organizado y con plenas garantías de pago.

Las aplicaciones de pago están extinción: demasiada publicidad y micropagos

Con las tiendas de aplicaciones también se hace especial hincapié en evitar la distribución no autorizada para garantizar los ingresos y mantener el valor de las descargas. ¿En un primer momento las apps eran caras? En algunos sistemas más que en otros, pero esto podría encontrarse dentro de las características primigenias. Aunque el coste añade el valor suficiente como para que el comprador estime su adquisición usándola como merece; o usándola simplemente, porque ahora tenemos acceso a tantas apps y juegos que no solemos disfrutarlas. ¿Para qué dedicarle tiempo a un juego cuando se complica una pantalla si puedo descargar otros veinte parecidos? Y sin pagar nada por el camino (ni caer en la piratería, claro).

Salvemos de la extinción a las aplicaciones de pago

Lo creamos o no, el pagar por algo consigue que pasemos a disfrutarlo al 100 %. Sin que esto implique no disfrutar algo por lo que no hemos pagado físicamente, porque lo bueno siempre es garantía de éxito. Pero ¿cómo se puede garantizar que las aplicaciones sean buenas si el desarrollador no obtiene rentabilidad directa? Muchos argumentarán que el hecho de venir cargadas de micropagos o de publicidad da pie a que el software genere ingresos en la cuenta de la empresa o personas que están detrás del proyecto, pero esto es completamente falso: sólo una pequeña porción de desarrolladores alcanza suficiente éxito con su trabajo como para poder rentabilizar el esfuerzo.

Salvemos de la extinción a las aplicaciones de pago

Hay nombres propios con millonadas obteniéndose a través de las “compras in app”; aunque son muy pocos (Clash of Clans, Candy Crush…). El resto de desarrolladores ha ido imitando ese estilo de juego y los mecanismos psicológicos que nos impulsan a pagar por las mejoras (los estímulos dentro de los juegos están calculados al milímetro para que nos veamos tentados a sacar la cartera), dando como resultado una clara pérdida de calidad, de variedad y de frescura en las propuestas. ¿No os da la impresión de que la Google Play Store se ha convertido en una amalgama de juegos de gestión de recursos, endless runners, juegos de puzles con caramelos o aplicaciones que ofrecen sus mayores ventajas bajo el pago de las herramientas con coste? Ya se sabe: basta con que algo tenga éxito para que el resto lo imite.

Salvemos de la extinción a las aplicaciones de pago

No sé vosotros, pero a mí me gusta descargar una app y que ésta funcione al completo dentro de mi smartphone. Y me gusta pagar a los desarrolladores lo que se merecen, sabiendo que tengo opciones para probar las aplicaciones de pago sin dejarme los euros por el camino (Google habilita las dos horas de prueba con garantía de devolución sin complicaciones). ¿Descargar y que luego tenga que pagar por un conjunto de filtros, un tipo de letra, por nuevos añadidos, pantallas…? No: prefiero pagar por tenerlo todo de una vez. Y sé que es la mejor fórmula para todas las partes.

Las aplicaciones de pago están en clara extinción. Y sólo hay que fijarse en el listado de ellas en la tienda de Google: todas las populares son apps que llevan en la Play Store casi desde Android Donut. Y si nos fijamos en los juegos… El lanzamiento de ellos a través de la vieja fórmula del pago completo es mínimo. Por no hablar de que casi ningún desarrollador se atreve a poner a la venta sus títulos por encima de los tres euros. ¿Queremos juegos móviles con la calidad de los de consola? Quizá haya que pagarlos en proporción. Porque, al menos en mi caso, sufrir la publicidad o no poder acceder a una pantalla porque hay que esperar a que se regeneren las vidas resulta insufrible. ¡Salvemos de la extinción a las aplicaciones de pago!

2 comentarios

  1. Esta bien, las apps que pagas son mejores, pero hay algunas que cuestan pero igual te decepcionas o luego de un tiempo desaparecen y vuelven con otro nombre para que lo compres de nuevo.
    Para mi todas las apps de pago deberian tener un free trial de 7 dias mínimo, 2 horas de prueba es nada, de este modo cuando empeze en android me quedo corto el reproductor musical por defecto y revisando habia unas 4 apps que daban free trial, player pro y otras mas que no recuerdo el nombre, probe cada una de ellas por 7 dias y me quede con la mejor (para mi gusto) player pro , de eso ya es casi año y medio o 2. Para mi esa seria la solucion, ademas que el pago no sea de por vida, si es una buena app yo estaria dispuesto a pagar una cuota anual, sino hay apps que desaparecen.

    • No es mala solución, Angel, pero también has de tener en cuenta que a no todos los desarrolladores les gustará la forma de una semana de prueba. Imagina que tú quieres vender algo pero lo dejas probar durante una semana: el nivel de tus ventas bajaría. La compra por impulso es importante; y la mayor parte de las veces ves de sobra si en las dos primeras horas la app te va a convencer. Descargas, pruebas, no te convence, la devuelves: Android siempre ha sido un adelantado en esto.
      No quiero decir que no vea perfecta la fórmula de descarga gratuita, prueba una semana y, si te gusta, micropago para subvencionarla. Pero no estoy muy a favor de los micropagos: éstos no se pueden devolver.

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