Una semana. Justo hace siete días que comenzó para mí el MWC 2015, cinco jornadas por delante que han acabado transcurriendo más rápido de lo que parecían en un primer momento. Porque no os voy a engañar: el ritmo de este congreso es tan alto que acabas hasta las narices antes de que termine el segundo día. Pero también hay otro punto igual de cierto: acudir al MWC cuando amas la tecnología es toda una suerte. ¿Resultado? Que llegas al jueves con una mezcla extraña de emociones, sensaciones y dolores corporales que, como si formasen parte de un síndrome de Estocolmo, acabas echando de menos antes de que termine la semana. De ahí que me haya decidido a escribir esto: a pesar de que haya recuperado casi todo el sueño perdido, ya tengo ganas de un nuevo MWC. Sí, aparte de masoca, soy geek.

"Sé lo que hicisteis el último MWC", crónica de un congreso que ya quedó atrás

Es imposible resumir estos cinco días sin hacer alusión a todos los amigos con los que te encuentras. Los compañeros primero, por supuesto; y todas esas personas con las que te cruzas y que, tras intercambiar el nick, descubres que hace tiempo que los sigues en Twitter; también es agradable encontrarse con muchos responsables y jefes de prensa de según qué marcas, redescubriendo en ellos a los geeks que son en realidad (memorable ha sido tropezarse en el stand de Lenovo con uno de Samsung alabando al Vibe Shot). Y no será por gente: el MWC 2015 ha estado atiborrado de personas. Tantas, que moverse por el congreso ha sido, en ocasiones, una tarea más complicada que mantenerse despierto en una conferencia de Zuckerberg.

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A pesar de que, al menos oficialmente, el MWC empiece en lunes, siempre hay fabricantes que adelantan acontecimientos pasando al domingo sus presentaciones. Y ahí nos encontramos nosotros: acudiendo a una sala de conferencias en la otra punta de Barcelona a presenciar lo que sería el móvil del año. Eso no lo sabíamos bien antes de probarlo, pero pocas dudas albergábamos después de tenerlo en las manos: el Samsung Galaxy S6 había sido desarrollado para triunfar. Y el S6 Edge para demostrar que se podía ser original en el diseño aplicado a la telefonía. ¿Conseguirá ser más que un experimento? No tengo ni idea, pero a mí me gustó mucho. Más que el S6 normal, por cierto.

Antes de prepararnos para el primer día del MWC teníamos que mostrar nuestras opiniones delante de la cámara. Y eso es algo que haríamos durante el resto de jornadas siguientes: ponernos los cuatro a grabar nuestras impresiones. Ahí salía cualquier cosa, habiendo disfrutado del privilegio de compartir cámara con grandes amigos. Y os cuento una interioridad de la presentación de Samsung: muchos de los expertos que demostraban los nuevos Galaxy S tenían menos idea que nosotros, siendo bastante curioso el escaso tiempo que les había dado la marca para prepararse. Aunque, como veréis por la foto, no todos estaban para fijarse en los móviles.

"Sé lo que hicisteis el último MWC", crónica de un congreso que ya quedó atrás

“Like sardins”, ésa fue la expresión literal que escuchamos en los trenes de camino al congreso. Y bien podría aplicarse a la entrada: el primer día de MWC fue una auténtica locura, tropezando con más gente que móviles. De hecho, tardamos un poco en localizar nuestros objetivos, comprobando que las novedades significativas no eran tantas. Stands inmensos con poca chicha, terminales ya conocidos que abarrotaban vitrinas y montajes estrafalarios (la fila de LG Flex 2 subiendo y bajando es digna de mención), cubículos diminutos en los que acechaban responsables dispuestos a dar la brasa al primero que se acercase… Y una sala de prensa capaz de convertirse en el reposo del guerrero: café a mansalva, té, agua… Y galletas más grandes que la cara de un bebé. Os lo juro: la leyenda de la galletones se extendió por todos los miembros de la prensa. Incluso había quienes se dirigían a ellas como unicornios: según salían las galletas desaparecían. Ni los Donettes.

"Sé lo que hicisteis el último MWC", crónica de un congreso que ya quedó atrás

Total, que el primer día del MWC llegó a su fin habiendo cubierto las novedades más importantes. Y tocaba grabar por partida doble, algo a lo que nos pusimos en la sala de prensa. Perdón, por partida triple: el fantasma de las señoras de la limpieza nos asaltó en la primera grabación, dando como resultado una tomas falsas memorables. Menudas risas…

El segundo día del MWC transcurrió a un menor gas que el primero, pero sin que llegara a ser relajante. Tomas de contacto de aquellos móviles minoritarios que merecían la pena, ronda de wearables para llegar a la conclusión de que seguían estando verdes, contactos de prensa y un análisis en mano del S6 y S6 Edge… Además de meternos de lleno en la competición estrella del MWC 2015: coleccionar pins de Android. ¿Cuánto llevaba Google sin alegrar el congreso? Desde la presentación de Ice Cream Sandwich, que todavía recuerdo el empacho comiendo helados. Y qué lástima: los Lollipops no eran tan sabrosos; aunque sí muy divertidos.

"Sé lo que hicisteis el último MWC", crónica de un congreso que ya quedó atrás

El segundo día llegaba a su fin y aún nos quedaba otra cosa aparte de ampliar nuestra colección de pins Android: ir a una fiesta. Teníamos dos para elegir: ¿Snapdragon o Samsung? Y nos decantamos por la segunda, encontrándonos allí con un buen montón de amigos y compañeros. Detallarlos a todos sería imposible, por lo que prefiero guardarme las sensaciones para mí mismo dándoles las gracias a todos por pasar un rato genial en su compañía. Además de darle las gracias a Samsung por la fiesta y por la elección del catering: esos gintonics en sprais de colonia dieron mucho que hablar.

Qué difícil fue levantarse el miércoles: el sueño era más intenso que el olor en los dedos a jamón de la noche anterior. Y fue difícil por mucho más aparte del cansancio: el #teamBemoob se separaba, debiendo volver cada uno a su lugar de origen. Así que aprovechamos la mañana para completar tareas y tomas que quedaban de ciertos terminales, llenando el disco duro de información y la panza de café; aprovechando también para “robar” los últimos galletones de la sala de prensa: si hay algo que recordaré de este MWC 2015 aparte de la compañía esos son, sin lugar a dudas, los galletones.

"Sé lo que hicisteis el último MWC", crónica de un congreso que ya quedó atrás

Qué rápido llegaron las dos de la tarde: cuando me di cuenta nos estábamos separando a la puerta del congreso. Carlos para Madrid, Samuel y Fernando para Sevilla… Y Anna y yo que permanecimos un rato más dando vueltas hasta encontrarnos con el que ha sido mi móvil preferido de todo el MWC: el Panasonic Lumix CM1. Cámara y móvil, acabados espectaculares, buenas prestaciones… Y un precio “no demasiado exagerado” para lo que implica un terminal de sus características. Pero no fue eso lo que se me quedó de aquel miércoles: fue la despedida de Anna y la constatación de que tocaba volver a la rutina; algo a lo que me dediqué toda esa tarde. Bueno, a la rutina y a retocar vídeo: el tráiler que lleva el título de este post tuvo su historia.

¿Qué quedaba? La mitad de un jueves en el que me mantuve de aquí para allá buscando lo que aún no había visto. Además de mantenerme atento a todo lo que se regalaba en los stands, que sufro una especie de fiebre por las chorradas que se acumulan en las grandes ferias. Que si caramelos, bombones, un soporte de silicona muy chulo que me encontré en Samsung, Androides USB, más caramelos, alguna taza, caramelos, papeles… Y pins a mansalva. De hecho, llegué a completar la mitad de la colección sin necesidad de esforzarme mucho, llevándome de rebote una bolsa con mi nick y mi androide. ¿Cómo no amar a Google por estos divertidos detalles? Encima, permanecerán como un recuerdo del MWC 2015, que ya los he reservado junto a un montón de chuminadas más.

"Sé lo que hicisteis el último MWC", crónica de un congreso que ya quedó atrás

En fin, que ya ha pasado otro MWC. Y tendremos que esperar todo un año a que vuelva de nuevo el congreso a la ciudad de Barcelona. Por suerte, yo no tengo que moverme para recibirlo. Y, gracias a esa suerte, puedo reencontrarme con los amigos al menos durante cinco días al año. ¿No vale la pena aunque sólo sea por eso? Y por todos los móviles que he visto y tocado: se anticipa un año movido en lo que a tecnología móvil se refiere.

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