Tras un mes usando el Xiaomi Mi4i, mi opinión sobre los móviles chinos ha cambiado

El Xiaomi Mi4i, durante el mes que lo he usado como móvil principal, me ha hecho no echar de menos smartphones de gama alta. Punto para los móviles chinos.

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Los que trabajamos en medios tecnológicos tenemos un poco más de suerte que los geeks tradicionales pues tenemos la oportunidad de andar trasteando cada dos por tres con cacharritos de todas las marcas, tamaños y colores. Son experiencias temporales, pero experiencias al fin y al cabo, y eso hace que tengamos una visión más cercana de cómo discurren los caminos de los distintos constructores.

Desde hace mucho alabo el trabajo de Xiaomi en Android, con una capa que aporta un valor diferenciador y con una forma de trabajar que me gusta y que me gustaría que fuese internacional, y no sólo limitada a importaciones y a los modelos que llegan a Amazon con cuentagotas. No obstante, siempre he afirmado que Xiaomi no era para todos pues tener un móvil importado es siempre un riesgo, aparte de otros motivos que, por suerte, he desterrado tras pasar un mes completo con un Xiaomi Mi4i que hoy se separa de mí para no volvernos a ver. O sí.

Tras un mes usando el Xiaomi Mi4i, mi opinión sobre los móviles chinos ha cambiado

Xiaomi es un fabricante que utiliza Android pero lo modifica. No deberíamos llamarlo fork porque vuelven constantemente a la fuente original para sus desarrollos, pero lo cierto es que en China, por ejemplo, no implementan los servicios de Google. Esto, que puede parecer una tontería, hace que sea complejo acceder a las aplicaciones de las Google Play Store. Perdón, lo era. Desde hace algún tiempo Xiaomi cuenta con una aplicación dentro de su propia tienda que se llama Google Installer y que ya os imagináis qué hace. Tanto es así que muchas de las ROMs instaladas para su venta a nivel internacional ya cuentan con Google Play, sin tener nosotros que hacer nada. Así que ya no hace falta ser ingeniero para usar un Xiaomi lejos de China. Más sencillo que comerse un helado.

Usar MIUI lejos de China se ha convertido en un juego de niños

El manejo diario se me ha hecho muy ameno, además. Tengo un Xiaomi en casa, el MiPad, pero el uso del tablet nunca es comparable al del teléfono, y he estado encantado. La ROM estaba traducida hasta que le metí la beta de MIUI 7 y ahora la tengo en inglés, tampoco ha supuesto un mayor problema. Las actualizaciones son semanales, literalmente. No falla una semana sin un parche de seguridad o una mejora de rendimiento. La atención a los usuarios por parte de Xiaomi es increíble y no se sabe de verdad hasta que que no se experimenta a diario. Siempre me gustó MIUI pero en el día a día aporta un valor diferenciador notable. Desde el limpiador de espacio libre, que se activa cuando sobrepasa cierta cifra que el sistema considera razonable, hasta la gestión de notificaciones, las propias aplicaciones del sistema o el diseño de todo en general. MIUI es bonito y la curva de aprendizaje es muy veloz. Otro punto para Xiaomi.

Tras un mes usando el Xiaomi Mi4i, mi opinión sobre los móviles chinos ha cambiado

Otro punto a favor que me ha sorprendido es el rendimiento. He probado muchos modelos de gama media de muchas marcas y el proceso ha sido siempre parecido: prueba durante una o dos semanas y SIM de vuelta a mi teléfono de diario, el LG G3, con el teléfono de prueba de vuelta a su caja. En el caso del Mi4i me he sorprendido usándolo hasta el último momento. Sí, es más lento, y sí, tiene sus limitaciones, pero el uso ha sido muy agradable y he descubierto que sería capaz de cambiar el G3 por una gama media de Xiaomi sin problemas. La cámara es una delicia para lo que campa por Android e incluso no he notado la limitación de los 16GB sin microSD. En esto ha ayudado Google Photos, claro, pero también hay que tener en cuenta la sinergia entre el fabricante y las aplicaciones.

El Xiaomi Mi4i me ha hecho no necesitar un móvil mejor, y eso no es poco

En definitiva: el Mi4i tiene un buen diseño, un rendimiento más que aceptable y una interfaz agradable y que no chirría en ningún momento (la coherencia de todo el sistema es envidiable). Antes lo suponía y ahora lo sé de primera mano: podría vivir con un Xiaomi a diario y eso es muy buena señal. De hecho, de tener que comprarme ahora un móvil tendría a Xiaomi entre las primeras opciones. Los móviles chinos han avanzado enormemente en muy poco tiempo y tanto Xiaomi como Meizu (y alguna que otra marca) se han encargado de borrar esa mala fama de los primeros años.

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