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No hay duda de que el verano es la mejor época del año para los romances y los enamoramientos. Fiestas de pueblo, discotecas móviles, garitos en los que apenas cabe un alma… ¿Quién no ha tenido su propio amor de verano? Aunque los tiempos van cambiando, unidos, sobre todo, a la evolución del aparato de última tecnología que todos llevamos encima: el teléfono móvil. Si antes se intercambiaban los teléfonos, hoy hay muchas más opciones. Tantas que, a menudo, uno no sabe cuál elegir para tener la seguridad de que ese nuevo amigo o amiga queda para siempre anclado a la agenda social. ¿Hay demasiadas vías de contacto con las que mantener las amistades? ¿Algunas vez no habéis sabido cuál intercambiar?

Relato del domingo

Hazme un DM, un Me Gusta o mándame un Whatsapp

—Hola, ¿estás sola?
—¿No se te ha ocurrido nada más original para entrarme?
—Pues…
—Bueno, lo cierto es que estaba muy sola.
—Mira que es raro. En un garito abarrotado como este, no entiendo cómo puede estar sola una chica tan guapa como tú.
—Vaya, lo vas haciendo mejor.
—Te mereces todo el esfuerzo. ¿Puedo invitarte a una copa?
—No, gracias.
—Pero… apenas te queda nada en esta.
—Es que me tengo que ir, empieza a ser demasiado tarde.
—Son las cuatro…
—Mañana trabajo. Sí, en domingo, no me lo preguntes.
—Ahora que había reunido el valor para entrarte… te marchas.
—Así es la vida. Pero no te preocupes, suelo venir mucho por aquí.
—Podemos quedar, entonces.
—Me parece bien. ¿Qué me propones?
—¿Tienes Twitter? Podemos seguirnos y mandarnos un DM.
—Pues lo cierto es que no, no uso Twitter.
—Pues por Facebook. Podemos quedar por chat.
—No te lo tomes a mal, pero sólo invito a Facebook a mis amigos más íntimos.
—Lo entiendo. Si no, el muro se convierte en un lío de juegos y fotos chorras emotivas.
—Eso.
—Pues por Tuenti, seguro que lo usas.
—No.
—¿Pinterest?
—Menos aún.
—Pues ya me dirás cómo vamos a quedar si no usas las redes sociales.
—¿Y si te doy mi teléfono?
—¡Hostia, claro! Pero… yo no lo uso para llamar.
—Ni yo. Pero tendrás Whatsapp…
—Eso sí.
—Pues ya está, solucionado. Apunta mi número.
—Y tú el mío.
—Ni se te ocurra molestarme si no es importante.
—Descuida, no lo haré.
—Tampoco me mandes cacas con ojos, porque te borro al momento.
—¿Y corazones?
—Menos.

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