El Xiaomi Mi Note 10 es un terminal muy relevante para la empresa por un motivo que poca gente conoce. Cuando se presentó el Xiaomi Mi 9, los directivos de la firma explicaron que, a partir de entonces, los precio de sus modelos de gama alta subirían. Esto no sería un movimiento diseñado para ganar más dinero, sino para poder ofrecer mejores prestaciones.

El Xiaomi Mi Note 10 se ha puesto a la venta a 549 euros, un coste superior al de modelos anteriores, pero que se explica cuando vemos varias de sus prestaciones, empezando por la cámara, que estrena el primer sensor de 108 Mpx que se ha visto en un móvil comercial.

Y ese es sólo uno de los seis sensores que incluye el terminal. Por cámaras no será.

Vídeo análisis Xiaomi Mi Note 10

Diseño y construcción: tintes de gama alta

La primera vez que mi novia vio este móvil dijo algo que me llamó la atención «Anda, si tiene la pantalla curvada como otros móviles de gama alta». A ella eso no le gusta especialmente, pero el que fuera el elemento más reconocible del terminal me sorprendió.

Esto es algo que hemos visto en móviles como el OnePlus 7 Pro, el Samsung Galaxy S10 y antecesores o el Huawei Mate 30. En el Xiaomi Mi Note 10 la curvatura es notoria pero no llega a ser incómoda en el uso, y en la parte trasera también se da, mejorando el agarre del terminal.

Es un móvil de gran diagonal, 6.52 pulgadas, pero me lo esperaba mayor, seguramente porque últimamente estoy usando terminales más alargados e incluso más pesados. Y eso que los 208 gramos de este modelo no son, bajo ningún concepto, escasos.

En la mano se nota el tacto del cristal delante y detrás, y también del marco metálico que sirve de unión entre ambas partes, donde están los botones de volumen, de encendido y los puertos.

En la zona superior no hay nada, y en la inferior tenemos un altavoz (ojalá Xiaomi hubiera puesto más), el puerto USB C y el jack de auriculares. Este último detalle es una rara avis en un móvil con tantas especificaciones de gama alta.

Resumen de características

Potencia y características: Un buen procesador, pero no el mejor

Cuando empecé a usar el Mi Note 10 en el día a día vi que no había pegas en la fluidez del sistema, en las aplicaciones que abría o cerraba y que la RAM no se me quedaba especialmente corta. El Snapdragon 730 es un chip que ya he probado y cuyo rendimiento es suficiente para la inmensa mayoría de usuarios. Eso sí, hay un momento en el que notaba cierto lag.

Me ha pasado jugando a Honkai Impact Third, un juego extremadamente exigente (de los más exigentes de la Google Play Store). En los combates no he tenido problemas, pero en el paso de animaciones en los menús y en las opciones sí, y me da la sensación de que no es tanto por falta de potencia como por falta de optimización y es que si bien no es un procesador muy nuevo (tampoco es viejo), parece que muchos desarrolladores aún no han perfilado sus juegos.

En otros títulos no he tenido problemas, y apps como Instagram no se han quejado en ningún momento. De hecho, salvo en este apartado, la experiencia ha sido similar a la obtenida en móviles con procesadores de a familia 800 de Qualcomm.

El sensor de huellas está embebido bajo la pantalla, y durante los primeros días tuvimos sensaciones mixtas ya que a veces era rápido y a veces nos hacía poner el dedo más de una vez. Al poco de empezar el análisis recibimos una actualización de firmware que mejoraba esto y desde entonces el proceso de desbloqueo es más fiable.

Pese a eso no es tan rápido como en otros modelos de Xiaomi o dispositivos de la competencia, y no acabo de decidir si está por encima de la media o no. Es mejorable, eso sí.

La conectividad es la esperada en un móvil de este precio en tanto que tenemos Bluetooth 5.0, Wifi de doble banda o NFC para pagos móviles. Incluso tenemos sensor de infrarrojos para usar el móvil como mando a distancia.

La única pega aquí es que la memoria interna, de 128 GB, no sea UFS 3.0, algo que hemos visto en los móviles de 1000 euros pero también en alguno con coste ligeramente inferior a este. Ah, y nada de ampliación de memoria por microSD, las dos bandejas existentes son para tarjetas SIM.

Pantalla: ligeros tintes verdes

Xiaomi ha apostado por un panel OLED para el Xiaomi Mi Note 10, con resolución 2340 x 1080 px. Esta tecnología nos da unos colores más intensos, unos negros más vivos y un mejor comportamiento energético.

Mi queja en este apartado es que los laterales, al curvarse, muestran derivaciones de color hacia el verde, lo mismo que le pasa al panel cuando inclinamos el móvil. El problema es que en este terminal este tinte se ve en los laterales incluso mirando el móvil de frente, algo que no es tan acusado en modelos de Huawei o de OnePlus. Obviamente no pasa en todo momento, sino cuando tenemos un fondo blanco, como cuando estamos leyendo un periódico online.

Seamos realistas, no es algo dramático, pero si Xiaomi va a subir el precio de sus modelos, nosotros subiremos en consecuencia las exigencias, es lo justo.

El brillo no es un problema y el panel es capaz de llegar a los 600 nits cuando hace falta, siendo perfectamente viable usarlo a pleno sol. Además, es compatible con HDR 10 y el Always On Display de MIUI 11 es uno de los mejores que hemos probado. Es configurable, es rápido, eficaz y elegante.

Si queremos, podemos ocultar el notch poniendo la parte superior en color negro, imitando al marco inferior. Los iconos irán dentro de esa zona o debajo, si queremos una apariencia más tradicional, a costa de perder unos cuantos píxeles de pantalla.

Cámara: usando el primer sensor de 108 Mpx

El principal argumento de venta de este modelo es su cámara principal. Xiaomi ha usado el primer sensor de 108 Mpx que podemos probar en un móvil, un sensor que se estrenó con el Xiaomi Mi MIX Alpha, pero que solo está en tiendas con el Mi Note 10.

A este sensor principal se le acompañan nada menos que cuatro sensores más. Esto hace que la experiencia en cuanto a versatilidad sea excelente, con muchas opciones en una interfaz de cámara que lo hace muy bien. Me ha gustado especialmente que en la barra de zoom tengamos acceso directo a los cinco sensores:

  • Macro.
  • Gran Angular.
  • Principal.
  • Zoom 2x
  • Zoom 5x.

Además de esto tenemos un zoom digital de hasta 50 aumentos que nos permite cosas como hacerle fotos a la luna, aunque necesitaremos activar el modo de inteligencia artificial para que el contraste y el balance de blancos sea el adecuado. Y pese a eso la nitidez no es tan alta como nos gustaría.

No hay duda de que el sensor se hace notar en cuanto al tamaño. Podemos hacer fotos de hasta 128 Mpx, pero normalmente combinaremos cuatro píxeles en uno para tener mejor detalle. De día hemos visto que apenas hay diferencia, pero de noche la luz captada y los detalles son mejores cuando no disparamos en 128 Mpx.

Xiaomi fue a primera marca en implementar en Android el modo retrato, y nos gusta ver que sigue siendo una de las que mejor lo hace en lo que a recorte de bordes se refiere. El desenfoque no es tan natural como en otros fabricantes, eso sí.

El modo macro funciona bien, pero con solo 2 Mpx no podemos ampliar mucho, aunque obviamente este tipo de fotos no necesite, por definición, de ampliación. Por último hablaremos del gran angular, de más resolución que la mayoría de móviles, que descuidan ese sensor. Aquí tenemos una calidad muy buena, gran resolución y una distorsión corregida de los márgenes.

Hemos querido probar también el vídeo, y la sensación que nos ha dado es que está por encima de la media de los móviles de este precio. La estabilización está muy trabajada y los colores se muestran como se espera. Incluso en los pasos de sombra a luz hay una transición natural. También de noche tenemos una buena experiencia, aunque esta flaquea al usar sensores que no sean el principal.

Pero no todas las cámaras están delante.

En la parte frontal tenemos un sensor de 32 Mpx que funciona de manera normal. La resolución de la cámara es más que suficiente, pero no así el rendimiento. En condiciones de buena luz hemos visto cómo el HDR no salta en todas las ocasiones necesarias y si hacemos un selfie con el cielo de fondo, es posible que este acabe quemado, más blanco de la cuenta.

El modo retrato también es mejorable, y se nota que está hecho con una sola lente.

Los problemas suben cuando queremos usarlo con baja luz, perdiendo mucho detalle y apareciendo ruido en la imagen.

En cuanto al vídeo frontal, hemos de reconocer que nos ha gustado más en detalle, rango dinámico y color, pero la estabilización brilla por su ausencia, con lo que no es recomendable moverse al grabar.

En resumen, las capacidades fotográficas de este móvil no son escasas, están por encima de la media y son útiles, pero no llega a ser el monstruo fotográfico que podría esperarse.

Autonomía: no llega a deslumbrar, y eso sorprende

La prestación estrella de este modelo promete ser la cámara, pero la cantidad de mAh de su batería también es muy llamativa: 5260 mAh. El problema es que el uso real nos da unas cifras bastante normales, mucho menores de las esperadas. Eso sí, su velocidad de carga, de 30 W, es magnífica.

Como siempre, os contamos tres de las experiencias que hemos tenido, aunque hemos realizado casi una docena en total y las cifras siempre son similares. Hay que decir que en todo momento he tenido conectado un Huawei Watch GT 2, pero en el apartado de la batería no aparece la app de Salud como un problema para la autonomía.

En la primera prueba de batería hemos usado el móvil sobre todo en exteriores, casi sin conexión a redes Wifi. Hemos estado jugando, haciendo fotos y usando apps sociales. Hemos llegado a las 4 horas y media de pantalla con 36 horas de autonomía.

En la segunda prueba de batería hemos usado menos el móvil, y hemos estado más tiempo bajo cobertura Wifi, y no tanto bajo 4G. Hemos llegado a las 4 horas de pantalla con 42 horas de autonomía.

En la tercera prueba de batería hemos hecho un uso más intenso de juegos y hemos estado escuchando podcasts durante algo más de una hora. Hemos llegado a las 4 horas y media de pantalla con 42 horas de autonomía.

Benchmarks

Como de costumbre, hemos corrido los principales test de benchmarks. Hemos llegado a los 262379 puntos en Antutu y a 534/1637en Geekbench 5 (no confundir con Geekbench 4). Con 3D Mark, usando Slingshot, hemos alcanzado los 2364/2229 puntos.

Interfaz y apps: MIUI 11 sobre Android 9

Este es uno de los primeros modelos de este fabricante donde se implementa MIUI 11 de serie, aunque no Android 10. Por ahora nos quedamos con Android 9, algo que debería ser ya solventado, al menos con una actualización de software.

La interfaz se nota más liviana, con unas animaciones en los iconos cuando los abrimos y cerramos que afectan incluso al diseño de los mismos. Eso sí, sólo en las apps del sistema.

La estabilidad del conjunto es bastante buena y el diseño es muy configurable. Y cómo no, la personalización es la estrella de MIUI, como siempre, con detalles como el modo oscuro, la posibilidad de tener dos sesiones iniciadas en la misma aplicación o el poder bloquear una app para que no la cierre la multitarea.

Esto último es esencial en aplicaciones de gestión de wearables, como Mi Fit de Xiaomi o Salud de Huawei.

También hay que destacar la interfaz que aparece cuando jugamos, que nos permite eliminar distracciones y exprimir al máximo nuestro smartphone. Eso sí, tiene algunos fallos como que algunas notificaciones aparecen sin fondo, con lo que en ocasiones es difícil leerlas. Nos ha pasado en WhatsApp, aunque no en otras apps de mensajería como Telegram.

Por último, hay que mencionar la presencia de anuncios en la interfaz, algo que se puede desactivar de forma sencilla en los ajustes.

Conclusión: un móvil excepcional, con algunos aspectos a mejorar

Cuando supe que Xiaomi no iba a optar por el Snapdragon 855 para el Mi Note 10 me llevé un pequeño chasco. No es que el procesador sea lo más relevante del móvil, pero cuando vas a subir el coste de un modelo, es de recibo que mejores todos sus componentes.

Ahora entiendo por qué la empresa lo ha hecho así. Ha querido centrar las mejoras en el apartado de batería y el de cámara, los dos teóricos puntos fuertes de este modelo, y ha hecho que el rendimiento, la pantalla o el diseño estén en la zona esperada, ni por encima ni por debajo.

Este dispositivo es un buen rival de modelos como el Samsung Galaxy A80 o el realme X2, con alguno aspectos mejores, como el zoom de la cámara, y otros peores.

No nos molesta que Xiaomi suba algo los precios de sus mejores móviles, se ha ganado el derecho a hacerlo, pero tiene que saber que eso llevará un aumento en las exigencias del comprador, que cada vez será menos permisivo.

Como hemos dicho al inicio, este modelo tiene un precio oficial de 549 euros, aunque lo normal es poder encontrarlo ya por unos 449 en tiendas como Amazon.

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